sábado, 25 de julio de 2015

En modo novela (15) - Progresa adecuadamente... I want you so bad


Siguiendo esa especie de ortodoxia oficiosa del proceso creativo, mediante la cual sería obligado dejar en reposo el texto escrito para revisarlo posteriormente y verificar ya desde la distancia desapasionada si el material producido merece sobrevivir o, por el contrario, su destino es la papelera de reciclaje, este peatón, pasadas unas semanas prudenciales, se ha enfrentado a la tarea de releer esas doscientas y pico páginas más o menos definitivas que constituían el prólogo y los tres primeros capítulos de la novela.

Por supuesto que eso no significa que mientras tanto servidor haya estado de brazos cruzados, dedos perezosos y mente desenchufada (en lo que se refiere a la creación literaria; en los otros ámbitos de la vida, lo mismo sí). He aprovechado la cuarentena para avanzar en aspectos relacionados con el contexto histórico y la ambientación, y también para seguir puliendo esa parte de “música de fondo” que espero posea la novela para que su estructura narrativa, su trama y su aroma convivan en idílica armonía.

Como en cualquier relectura de esta índole, uno iba preparado con las tijeras, la podadora y la sierra mecánica. Sorprendentemente, las partes cercenadas han sido escasas, y de hecho el trabajo se ha parecido más a la cirugía plástica que a la amputación de miembros. La novela conserva sus primeras doscientas cincuenta páginas, si bien algunas de ellas retocadas, replanteadas ciertas escenas y cambiados de orden un par de episodios.

Conclusión antes de meternos en vacaciones: es positivo que el material creado funcione aun después de una primera revisión (quizá con el tiempo uno va teniendo más claro lo que quiere decir y cómo desea contarlo). Lo que todavía no sé si es positivo del todo es que el libro apunta a una obesidad inevitable, lo que va a obligar a su autor a cuidar cada capítulo, cada escena, cada página, cada párrafo, cada frase y hasta cada palabra para que el largo recorrido merezca la pena y los lectores no vayan bajándose en marcha por el camino.

Hablando de música de fondo. Tal como ya he revelado, la novela arranca con un prólogo que sucede en el verano de 1969, en los días previos a la primera llegada del hombre a la Luna y el mismo año también en que se publicó Abbey Road, el último álbum de estudio grabado por los Beatles. El disco va a tener un protagonismo esencial en la historia. Es mejor que no diga nada más. Novela negra y rock. Con esa pizca nos vamos quedando por el momento.

El tema que cierra la cara A del álbum es I want you (she’s so heavy), una canción que es casi paradigmática del sonido de la época (a mis oídos suena heredera de The house of rising sun, y cosas así) y en cuya melodía, si uno se pone estupendo o juega a hacer de analista concienzudo, puede intuir la transición de décadas y tendencias musicales, de la psicodelia de los 60 al rock sinfónico y el hard rock de los 70, especialmente en ese tramo final repetitivo, del que no pocos compositores posteriores se han contagiado...






 

3 comentarios:

C. Martín dijo...

Pues me alegro que vaya progresando y creciendo la novela en sabiduría y virtud como se suele decir, pero yo ya sabusté a lo que vengo, a lo de la banda sonora y no me suena esa canción de los Beatles que ya es raro y tampoco la de los Duncan Flandhul (por aquello del solista)que es menos raro porque esos los trabajaba poco, pero la de nuestro común admirado no se me despista y no es de la época, no no. Pero entiendo que el trabajo de documentación tiene que tener algún paréntesis y Compasión y silencio es una gran canción, como tantas.
Por cierto, que se avecinan tiempos felices: «Estamos a punto de daros fechas de conciertos, para alegría mía y de unos cuantos que yo me sé» MG dixit (o más bien scripsit) ^^

Javier Rodríguez Godoy dijo...

Hola Nacho: cuántas páginas! A mí me ocurre que pasado un tiempo prudencial, como tú dice, lo que leo no me gusta nada, mientras que cuando lo escribo estoy como arrebatado. Con el tiempo, espero saber qué y cómo contarlo. Gracias por explicarnos tus experiencias.

Otra cosa: ¿El título se puede avanzar? ¿Ya lo has dicho en otra ocasión? ¿Lo desconoces?

Saludos,

Javier

El último peatón dijo...

C. Martín: El amigo Manolo también se documenta para sus discos, como otros para las novelas, y servidor lo celebra de verdad, porque me gusta más su vena rockera (que ha recuperado felizmente en los dos últimos discos) que aquella otra de la fusión rítmico-exótica, por así decir... Prepararemos el calendario para anotar fechas, pues ;)

Javier: El título aún no lo sé ni yo. Me dejo esa decisión como postre, cuando pueda saborear ya el atracón de páginas definitivo... Y ánimo, que hay relecturas que también dejan buen sabor, ya lo verás.