lunes, 9 de diciembre de 2013

El yayo Paul


 
Que sí, que ya lo sé, que no es el tipo más canalla al otro lado del Canal de La Mancha y que es hasta señor de la corona británica (o como se diga); que no se ha suicidado a los treinta años ni se ha ahogado en su propio vómito por ponerse hasta las cejas de sustancias psicotrópicas o alucinógenas; que vale, que no juega en la liga de los que pasean por el lado salvaje y toda esa liturgia rockera que tiene que ver más con las apariencias que con las melodías. Pero es Paul McCartney, señores, y Paul McCartney es, que se sepa, músico. Y como músico ha tenido sus momentos mejores y peores, como todos, pero hay algo en lo que no es como todos (sólo unos pocos pueden presumir de ello), porque no todo el mundo ha compuesto canciones legendarias y eternas, y porque fue él y no otra persona quien parió Let it be, y Eleanor Rigby, y Hey Jude, y Yesterday, y The long and winding road, y The fool on the hill, y We can work it out, y For no one, y Paperback writter, y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, y Back in the U.S.S.R., y Lady Madonna, y With a little help from my friends, y Hello Goodbye, y Drive my car… y podríamos estar aquí un buen rato sin parar.
Y después, 25 álbumes, de todo un poco, altibajos, momentos brillantes y otros olvidables, pero en conjunto, uno de los grandes, no me vais a convencer de lo contrario, aunque este hombre haya grabado canciones para películas de Chevy Chase o se diera el batacazo de su vida con la megalómana e inexplicable Give my regards to Broad Street… Eso sí, al menos nunca ha cultivado el tan artístico género de la tomadura de pelo (desmemoriados, recordad el disco Two Virgins, de John Lennon, a quien sí veneráis porque se cagaba en Dios, le dedicaba canciones a las pirulas que se metía entre pecho y espalda y posaba en pelotas para las fotos… Si lo hace McCartney pedís la pena de muerte. Y conste que Lennon también es uno de los grandes).

Y ahora el viejo Paul regresa con un álbum que, como de costumbre, tiene de todo, pero en el que encuentro media docena de temas que me apetece escuchar una y otra vez. No es rompedor, ni vanguardista, ni lo vais a ver o escuchar en los canales y emisoras de moda. Da igual. Tiene momentos muy Beatles, como New (podría ser un descarte rescatado de las sesiones de Magical Mistery Tour o Sgt. Pepper), otros muy Wings, como Everybody out there, y otros muy suyos de la última etapa, como Save us, I can bet y On my way to work, e incluso temas en los que se advierte una cierta intención de ponerse al día y sonar acorde al siglo en el que estamos, o eso me parece cuando oigo Queenie eye, Road o Alligator.
Pero por encima de todas las canciones destaco Early days. Una balada sencilla, acústica, muy McCartney. Habla de los años mozos, del pasado que no le pueden quitar pese a que hay mucho intruso de última hora que siempre gusta de apuntarse a cualquier carro que conduzca a la gloria. En fin, uno de esos temas que tocan la fibra y no sé del todo por qué. Es la magia de la música, que emociona sin que uno necesite explicarlo.

Si vuestro objetivo es pasar por el tipo más enrollado del barrio, mejor que habléis por boca de otros profetas del palo Jimmy Hendrix, Lou Reed o Jim Morrison. Pero si os la bufa lo que diga el vecino sobre vuestro repertorio del MP3 o sobre vuestra incapacidad para acceder al infierno por la puerta de los chicos malotes, aquí os dejo con el yayo Paul y Early days.



2 comentarios:

C. Martín dijo...

No tiene que ver con su música, pero sí con él y la teoría de que murió a finales de los sesenta y que el actual es un doble. Iba oyendo el podcast mientras corría y se me iba quedando la cara de boniato y la risa floja, qué mal rato, tú.
Escuche, si tiene un ratito, escuche:

http://rac1.org/versio/blog/paul-mccartney-fa-anys-que-es-mort/

XD

El último peatón dijo...

Hay toda una enciclopedia sobre la muerte ¿falsa? de McCartney: mensajes en las canciones, guiños en las fotos y las portadas de los discos... Mientras unos siguen diciendo que Elvis está vivo, otros empeñados en que Paul McCartney está muerto. Si es que...