martes, 20 de agosto de 2013

Agosto a la sombra - AC/DC


 
 
Cuenta la leyenda que si se acerca un plato de ensaladilla rusa a un altavoz en el que esté sonando cualquier canción de AC/DC, las salmonellas brotarán de inmediato y por millones (calor infernal), emergiendo a la superficie de la mayonesa y contoneándose al irresistible ritmo rockero.
 
También es sabido que, en estas fechas estivales, es bastante común asistir en las plazas de nuestros pueblos al singular espectáculo protagonizado por multitudes que, al unísono, doblan el espinazo y sacuden la cabeza de arriba abajo y de abajo arriba, al modo reverencial. Esto se debe, principalmente, a la interpretación del hit Paquito el chocolatero, número uno en el ranking de pachanga y  verbena, aunque de vez en cuando dicho ritual es celebrado por otros individuos, melenudos o calvos (no hay término medio), que ejecutan en efecto idéntica coreografía, pero en su caso al son de otra música bien distinta. Puede ser Highway to Hell, o Back in Black, o tal vez You shook me all night long.
 
Me hago casi la misma pregunta que hace dos semanas. ¿Por qué me gusta este grupo, si el heavy metal nunca fue mi rollo? Ni idea. Pero algo tiene esta banda australiana, que le saca a uno su lado más macarra y lo incita a rascarse el bolsillito de las monedas del vaquero a modo de rasgueo guitarrero.
 
Más que reconocible es la imagen de su guitarrista Angus Young, ataviado como Guillermo el Travieso y trotando espasmódicamente por el escenario, pero sin duda el rasgo más carismático del grupo es la voz cazallera de sus cantantes. El primero, Bon Scott, que murió en 1980 a causa de una sobredosis etílica (por si alguien dudaba del porqué de su peculiar registro vocal), y el segundo y actual, el británico Brian Johnson, digno continuador de su predecesor.
 
Curioseando en Youtube para recopilar los vídeos que incluyo a continuación, me encontré con un comentario cachondo y macabro de un internauta que decía algo así como (el comentario original es en inglés): “Señor, por favor, devuélvenos a Bon Scott. Si quieres, te damos a Justin Bieber a cambio”.
 

Shot down in flames. Aclaro antes de nada que, en general, las letras de las canciones me importan relativamente, y, en particular, si las canciones son en inglés, me importan menos aún. No obstante, a veces hace gracia descubrir qué se esconde detrás de esa lírica que acompaña al ritmo cañero que nos seduce, y en el caso de esta canción, siempre me pareció irónicamente simpático que, viniendo de un grupo de rock duro, el tema hable sobre un castigador al que le dan calabazas las mujeres en un bar de solteros.
 
 
 
 
 
 
 
Thunderstruck. El palabro en castellano significa “patidifuso”, “pasmao”, “alelao”, “atónito”, “ojiplático”, en fin, tal cual se queda uno admirando el espectáculo de gentío y decibelios. No se me ocurre una canción mejor para empezar o terminar un concierto (tiene eso que me gusta tanto, un principio más estático que deriva en un crescendo y culmina en pura tormenta).
 
 
 
 





You shook me all night long. Últimamente están pasando mucho este vídeo en el canal RAC105. Parece que por un día las barras bravas se olvidaron de las madres de los árbitros y de los huesos de sus contrincantes, y reservaron sus fuerzas para jalear a Angus y su pandilla. Bestial.

 
 
 

 

3 comentarios:

colifata por el mundo dijo...

AC DC en River Plate! Vaaaamooooosssssss!

El último peatón dijo...

Daaale.

Anónimo dijo...

Yo tampoco era heavy, pero a la primera nota de Back in Black,:

Tumm tururumm tururummmm guitarreoo
y enloquecimientooo