miércoles, 24 de abril de 2013

El día de los cuatro libros


He dudado si publicar o no este comentario, por si a alguien pudiera parecerle la típica pataleta de autorcillo de medio pelo. Nada de eso. Ni siquiera es una queja; tan sólo una reflexión para compartir.

Estar en Barcelona en una jornada como la de ayer es un gusto y un lujo. Sin ser un día oficialmente festivo, el ambiente que se respira es similar al que describía Woody Allen en una de sus películas como “hacerle novillos a la vida cotidiana”. Es el Día del Libro, y también el de las rosas. Perfecto. En apariencia, los ciudadanos barceloneses (sumados a las hordas de turistas que nunca faltan) se dedican a pasear por las calles en busca de libros, aunque sólo sea uno, el que van a regalar. Así pues, San Jordi debería ser una versión masificada e institucionalizada de la costumbre dominical de rebuscar en los cajones del Mercado de San Antonio; esto es, un día en el que todo el mundo se convierte en un husmeador de rastrillo y se esfuerza por hallar títulos singulares y originales. Puede que en sus inicios fuera así, pero hoy seguro que ya no.

Desde hace semanas se sabe ya qué libros comprará todo el mundo. Si se repasan los periódicos del día 24 da la impresión de que lo que se ha vivido el 23 no ha sido una fiesta popular, sino una competición de élite. Pueden variar las predicciones respecto a las posiciones del podio. Espinosa, Sánchez-Piñol y Falcones, o tal vez Sánchez-Piñol, Espinosa y Falcones; del mismo modo que otros años fueron Ruiz Zafón, Cercas y Mendoza, o Javier Sardá, Boris Izaguirre y Risto Mejide.

La cuestión es, si el 80% de los libros que se venden se corresponden con cuatro o a lo sumo cinco títulos, ¿tiene sentido que se llenen las calles con centenares de miles de libros a los que no se va a hacer ni caso? ¿No son esos libros —y también, me temo, sus autores— un mero atrezo, lo mismo que las senyeras y las flores, para crear ambiente y hacer el paseo más vistoso? ¿No sería mejor concienciar al público de que ese día señalado lo dedicara a salirse de la norma, a currárselo un poco, a tratar de sorprender a la persona que merece su regalo?

Es evidente que Sánchez-Piñol, Espinosa, Falcones, Dueñas, Vila-Matas, Mendoza, Vargas Llosa, Marías, Monzó, etcétera (al igual que Mercedes Milá, Corbacho, J. J. Vázquez, Sardá, Boris y cualquiera de los cientos de presentadores de televisión que firman libros), acabarán vendiendo sus ejemplares, el 23 de abril, en Navidad, en Reyes o cuando sea. ¿No sería mejor, por tanto, que en el Día del Libro hubiese hueco para todos, grandes y pequeños, superventas y supervivientes?

Es más, ¿no sería un detallazo que, por un día (uno solo), los números uno se apartaran un poco y les cedieran el protagonismo a los que el resto del año sudan sangre para vender un ejemplar? Dicho queda.

6 comentarios:

colifata por el mundo dijo...

Todo ésto es porque no te han publicado a tiempo el tuyo, que si lo hubieran hecho, habría una orda de alumnos enloquecidos haciendo cola para tu firma...entonces ya verían los Sanchez Piñol, los Falcones y demás...;)

El último peatón dijo...

Mmmmmm... Me relamo pensando en el próximo San Jordi ;)

Amparo dijo...

Me suscribo al comentario de colifata, yo hubiera estado encantada de hacer cola junto a treinta primos que hubiera traído conmigo,de todas formas los Falcones y demás algún día también fueron escritores noveles que nadie conocía ¿o no?.

colifata por el mundo dijo...

Lo que no sé, Amparo, si el profe aguantará la presión mediática cuando sea famoso, y le pidan autógrafos y no pueda salir a la calle sin ser abordado...no sé yo.. ;)

Yolanda Salvatierra dijo...

Completamente de acuerdo contigo! A mi este Sant Jordi me ha pillado en Figueres compartiendo "paradeta" con una Asociación y la experiencia que explicas, aunque en menor escala,ha sido similar.
Mi impresión es que esta sociedad nuestra en lugar con la crisis en vez de crecer, vamos en regresión hacia actitudes inmaduras y nada críticas. La búsqueda de seguridad está privando de disfrutar de lo novedoso, innovador... ¡es una lástima!
Venga, avisa para el próxima Sant Jordi que yo te compro!!!!

dsdmona dijo...

Como lectora y compradora de libros en Sant Jordi (y el resto del año, que conste) suscribo la opinión del bloguista, es muy triste ver gente que no tiene ni un sólo ejemplar que firmar al lado del mediático/famosos de turno al que la cola le da la vuelta a la parada.
No acostumbro a comprar best-sellers y más que nunca este día procuro descubrir nuevos escritores, editoriales o simplemente dejarme sorprender.

D.