jueves, 7 de febrero de 2013

De vez en cuando algo bueno


Hace unos días, así como de tapadillo, como si fuera un mero relleno, en medio de un boletín informativo de la radio en el que se sucedían las habituales novedades sobre corrupción política, tristeza mercantil y pesimismo financiero, la locutora (no sé si por despiste) coló entre la retahíla de negros augurios la noticia de que ya se había probado con éxito una vacuna contra el Alzheimer, y que ésta podría estar disponible en unos cinco años.

A mí me parece un notición. Tal vez me exceda de optimista, no sé. Aun así, es raro que no haya vuelto a oír ni a leer ni a ver nada sobre el particular. Cada día vuelven a acribillarme desde los medios de comunicación con mi ración copiosa de escándalos, procesos, tejemanejes y chanchullos, pero de aquello, nunca más se supo.

Que sí. Que es normal, y soy el primer preocupado con lo que está pasando. Urdangarines, Bárcenas, Ferranes y demás presuntos deben ser trincados y juzgados, que buena parte de la crisis que sufrimos todos proviene también de las argucias de unos pocos espabilados.

Lo que no pienso hacer es convertirme en un amargado y un desconfiado crónico. Tampoco me va lo de flagelarme a diario, como hacen tantos, a base de las consabidas letanías: Qué país de mierda, Tenemos lo que nos merecemos, Esto en otros sitios no pasa (ja, ja), Somos unos chapuceros, Somos unos chorizos, Somos unos inútiles (¿Somos?). Algo de verdad hay en ello, claro, pero del mismo modo me encuentro con más frecuencia de la deseada con gente que se plantea muy a su pesar abandonar este país (para muchos, de mierda) porque no hay manera humana de ganarse los cuartos.

O sea, que no nos pasemos. Sin dar la espalda a la jodida realidad, tratemos de advertir también lo positivo cuando aparezca, aunque sea de refilón. Una vacuna contra el Alzheimer es algo lo suficientemente relevante como para que merezca un hueco en la portada de un periódico. No se trata de edulcorar la verdad ni de desviarla de forma torticera y tendenciosa. Es más, precisamente el forofismo político es con seguridad una de las causas de que esto no se arregle. Lo que observo, al menos, es que quienes manejan los poderes se dedican a exculparse a costa de recordar que otros lo hicieron antes. Y eso parece que les vale a quienes les votan. Pues bueno. Conmigo, que no cuenten.

2 comentarios:

Palimp dijo...

Lo malo es que esa vacuna está en una fase muy muy experimental y no es, por el momento, ninguna panacea. Incluso es posible que se quede en nada -ojalá que no.

Cosas buenas hay muchas, pero como bien dices no suelen ser noticia.

El último peatón dijo...

Seguro que tienes razón, y a lo mejor es que estamos tan necesitados de buenas noticias que cualquier cosa nos hacer "ver la luz". Pero si merecía ser mencionada en un boletín de la radio, al menos que le den un poco más de aire, aunque sólo sea por aquello del efecto placebo...