sábado, 21 de enero de 2012

O rei da tortura


Se busca estrangulador a sueldo, o, en su defecto, secuestrador a largo plazo. Bueno, en el fondo lo que busco es comprensión; alguien, aunque sea una sola persona, y sorda, me vale. Necesito confirmar que existe un ser humano en este planeta que, además de un servidor, deteste hasta la hemorragia interna la puñetera canción brasileña que se ha puesto de moda por culpa, creo, del futbolista Neymar, quien ha contagiado con velocidad de reactor y eficacia digna de plaga bíblica el soniquete de marras y su correspondiente bailecito a otras celebridades, en un inicio exclusivas de su sector (Cristiano Ronaldo, Marcelo, Alves, Abidal), si bien, cuando se le dan alas a la peste, ésta no se anda escatimando recursos.
Mientras escribo estas líneas, los cinco continentes al unísono continúan sumando infectados, ya no sólo famosos, famosillos y famosetes. Niños pequeños en el patio del colegio, jóvenes y ancianos en discotecas y salas de fiesta, familias enteras en el parque, en el salón comedor o en el hipermercado. La epidemia no parece tener límite. Veremos a Obama (lo mismo que antaño vimos a Clinton) menearse al ritmo de la pachanga de moda, y también a los presentadores del telediario, a los guardias de circulación, a las ratas entre la basura, a todo bicho viviente, en directo o en soporte digital, Youtube petado de saltimbanquis con la gracia en el culo, las redes sociales atascadas de coreógrafos de tres al cuarto, billones de teléfonos móviles sonando con el politono único y verdadero, la banda sonora del infierno, el Armagedón ya está aquí, el apocalipsis carioca, el diablo habla portugués, y no estoy pensando ahora en Mourinho.

(Por si acaso el detalle ayudara a paliar en algo la expansión de la catástrofe, advertir a aquellos que crean que menearse al son del condenado temita les equipara a las celebridades y la gente VIP, que el martes o el miércoles pasado la mismísima Belén Esteban se contoneaba cual reptil chabacano mientras sonaba la canción de moda. Esta señora, que acostumbra a lucir el rictus de quien acaba de tragarse un gargajo ajeno, parecía en su salsa —una salsa viscosa e indigesta, sin duda— mientras clavaba la coreografía. Eso sí, por mucho placer que le provocara el baile, su careto no perdía esa expresión característica e indigna hasta para la papelera de un fotomatón. Lo aviso por si esto fuera también contagioso.)

Una vez llegué a la conclusión de que no era posible mayor horterada musical que una balada de OBK tocada con clavicordio. Me equivoqué. De hecho, este verano, ese pregonero abyecto conocido como King África estuvo a un paso de perpetrar la obra maestra del genocidio con una versión de La Ramona que casi asciende los insufribles gorgoritos de Shakira a la primera división del bel canto. ¿Era posible ir más allá? Iluso de mí, lo dudaba. Y vino el tal Michel Teló a materializar el peor de mis temores.
Por favor, por lo que más queráis, por el amor de Dios, por la gloria de Buda o de Shiva, por los clavos de Cristo, por el santo prepucio del rabino, por la salud de vuestros hijos, porque se acabe el hambre en el mundo… Repito: si alguien recibe este mensaje, allá donde esté, le ruego haga lo posible por terminar con esta pesadilla.

P.D. La puta canción (tiene guasa la cosa) se llama Ai se eu te pego, o sea, “Ay, si te cojo”. Pues eso digo yo. Como te coja, so pelmazo, se te van a quitar las ganas de abrir la boca hasta para comer.

5 comentarios:

Palimp dijo...

Mi mujer y mis hijos también se han infectado...

issue dijo...

¡De eso nada! Deja al chaval que viva su momento de gloria.
Ah, y reza para que no le coja Pitbull y le haga una featuring, que entonces ya...:D

El último peatón dijo...

Palimp: ponte una mascarilla y huye de casa. Todavía estás a tiempo...

issue: no des ideas, por dios...

letras de arena dijo...

Gracias por tu rabiosa crítica, qué buenas son unas risas al final del día!
Un saludo

El último peatón dijo...

Nada mejor que unas risas para acabar el día. Eso sí, no pongas la radio, por si acaso.