martes, 17 de enero de 2012

Bienvenidos a Buravia

Os anuncio en exclusiva cibermundial un nuevo paso en la expansión internauta de mi modesto imperio peatonal o, lo que es lo mismo, la creación de mi nueva página, Buravia.

¿Buravia? ¿Qué es eso?

Los tiempos del cambio en el panorama literario no es que estén viniendo, es que ya están aquí, aunque nos cueste admitirlo, sobre todo a los que todavía disfrutamos del placer de acariciar y oler las páginas de un libro (no digo ya de leerlas, que sería la rehostia).

Será por modestia, por resignación, por pragmatismo o por ansia de notoriedad, pero de lo que no me cabe duda es de que, de ahora en adelante, el número potencial de libros (seguimos llamando libro, de momento, a lo que tenemos en las estanterías de casa con el lomo a la vista y una cresta de polvo por peluquín), es decir, de obras impresas que uno puede proyectar para el futuro, se va a ver necesariamente reducido.

Esta circunstancia, que afecta en mayor o menor medida a todos los géneros, se nota de manera especial en el relato o la narrativa breve. Así pues, y aunque tal vez sea una conclusión apresurada, diría que buena parte del futuro de los libros de relatos está aquí, en Internet. Más aún: el destino de tales libros es convertirse en otra cosa, en bitácoras, en páginas web, en archivos PDF, en una variante virtual del soporte físico tradicional, en definitiva.

Es por ello que, a partir de hoy mismo, todas mis piezas breves de ficción literaria adquirirán nueva nacionalidad, y pasarán a ser ciudadanas del nuevo ciberestado libre de Buravia, la república independiente de mis relatos “sin papeles”.

El último peatón seguirá nutriéndose de los contenidos habituales, con la única excepción de los relatos literarios, que publicaré directamente en Buravia, si bien, como es lógico, ambas páginas estarán intercomunicadas y se harán la rosca mutuamente por el bien de todos, sobre todo el mío.

Podéis pasaros por el nuevo chiringuito desde ya mismo. Encontraréis en él una pieza inaugural, titulada Clarividencia, y los que sobreviváis a la experiencia iréis advirtiendo en los próximos días cómo el blog se va actualizando con textos nuevos y también con algunos de los ya publicados durante los últimos cinco años en El último peatón.

Os invito a pasar por Buravia (no se os pedirá DNI, ni pasaporte, ni papelote alguno; sería una chusca contradicción).

4 comentarios:

Palimp dijo...

Felicidades, nos haremos residentes de Buravia con mucho placer.

T.M. dijo...

Pa yá que voy, jeje.
Saludos

issue dijo...

Próxima parada: Buravia
Enlace con las lineas: Imaginación del último peatón.
Saludos

El último peatón dijo...

Allí os espero...