miércoles, 11 de enero de 2012

Alternativo y cool


Nunca he ido a ver un espectáculo del Circo del Sol, pero he conocido a varias personas aficionadas e incluso apasionadas, que no obstante fueron incapaces de contagiarme su entusiasmo hasta el punto de arrastrarme hasta el teatro o la carpa.
Lo que sí he visto son vídeos, reportajes o extractos de actuaciones en televisión, lo suficiente como para hacerme una idea que, con el paso del tiempo, ha cambiado de forma curiosa.
Me refiero a que, de inicio, cuando supe por primera vez de la existencia del Circo del Sol (hará unos diez u once años, más o menos), me dio la impresión de que era un espectáculo de aire alternativo y progre, por definirlo de forma sencilla.
Sin embargo, pasados los años y visto a día de hoy, me parece más bien pijo, cool, como uno de esos refugios artísticos para convencionales con espíritu de vanguardia, ideal para los que van de “soy underground, sí, pero antes muerto que sencillo”; más indicado para el gafapasta que para el perroflauta, para entendernos.
Me ocurre lo mismo con otros autores, artistas y espectáculos. Entre otros, con los cineastas Isabel Coixet y Lars von Trier, con los músicos y grupos Manu Chao, Antony and the Johnsons y Marlango; con los escritores Haruki Murakami y Paul Auster (y éste me encanta; una cosa no quita la otra), y también con cosas tan diversas y dispares como Mayumaná, los ordenadores Mac y los festivales de publicidad.
Y tampoco quiero olvidarme del apartado gastronómico, donde abunda igualmente (si no más todavía) esta especie de esnobismo contradictorio que aparenta distinción cuando lo que hace es, sencillamente, seguir una corriente o tendencia masiva.
La comida japonesa parece ser la estrella culinaria en estos momentos. Cada vez hay más restaurantes nipones y cada vez hay más especialidades de dicha cocina en las cartas de los restaurantes autóctonos con ínfulas de modernidad. Algún día, aunque ahora nos parezca impensable, el sashimi, el wasabi, el tataki y el sushi serán tan vulgares como el arroz tres delicias o los rollos de primavera de los chinos. Tiempo al tiempo.
Y qué decir de los gin tonics. Que yo recordara, la única variedad posible era con rodaja de limón o sin ella. Pero descubro recientemente que existe algo similar a una “cultura” del gin tonic, en la que caben, aparte de innumerables marcas, graduaciones y mezclas, también diferentes diseños y maneras de servirse. Tiene gracia que éste sea ahora el cóctel de moda, cuando durante tantos años ha sido una bebida de carrocillas, de clientes de putiferio o de fiesta patronal veraniega.
Sí, uno puede hoy sentirse muy en la onda saboreando su gin tonic acompañado de unos rollitos de arroz con pescado crudo, mientras lee la última novela de Murakami y suena de fondo una balada de Antony and the Johnsons. Pero no descartemos que, en un futuro no muy lejano, lo cool sea leer a Blasco Ibáñez escuchando a Mocedades en el radiocasete, mientras nos atizamos una copa de Calisay para que pase mejor el sanjacobo. Ser moderno tiene un precio.

10 comentarios:

Palimp dijo...

Me temo que aunque ahora leo a Blasco Ibáñez (tampoco mucho, por si acaso) y me gusta Manu Chao, nunca conseguiré ser modelno. Ni con gafas de pasta.

sam dijo...

hola, ¿¿eres Iñaki , que trabajó en AM, vivió en Madrid, hermano de J. y D.?? :D
Saludos

El último peatón dijo...

Palimp: Todo es ponerse. A mí el rollo Cañas y Barro, Pascual Duarte y Puerto Hurraco me pone... aunque creo que nunca podría con el Calisay, eso sí.

sam: puede que sea efectivamente quien dices, pero sólo te lo confirmaré si me confirmas tú quién eres, que por "sam" no me viene nada :D

sam dijo...
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C. Martín dijo...

La primera vez que vi el Circo del Sol salí verdaderamente impresionada tanto por el espectáculo (Dralion) como por la cuidadísima y perfecta puesta en escena, es un regalo para los sentidos el ver cosas tan difíciles ejecutadas tan fáciles y tan agradablemente visuales. La segunda vez (Alegría) me gustó menos, la sorpresa ya no existía. No tiene nada que ver el verlo en un monitor, la gracia está en el directo y en un buen sitio no más allá de la fila ocho.
Es fácil convertirlo en algo cool por el precio, pero a mí me parece un espectáculo impecable. Lo que sí es cierto es que quita la caspa a los espectáculos de circo (yo no he ido nunca a ninguno, conste) y conserva ese espíritu de vida bohemia y trashumante del artista.
El sushi me empezó a gustar hace los suficientes años como para no considerarme influida por el snobismo imperante y lo de Murakami fue involuntario, no sabía que estaba de moda que si no lo mismo ni lo habría leído.
O sea, que soy moderna ideal de la muerte (iba a poner «moderna que te cagas» pero esto de usar palabras gruesas en casa de otros como que no) y yo sin saberlo.

:-P

Jose Ignacio dijo...

sam: Ahora sí, ya caigo... :-) ¡Qué bueno que pases por aquí, después de tanto tiempo!

C. Martín: Más que modelna, eres visionaria. Te anticipas a las tendencias. Qué nivelazo. O sea, un nivelazo que te cagas... :)

issue dijo...

Si no existe el impacto al instante, pues no es cool, y si te pone Blasco Ibañez y Puerto Hurraco lo llamas Vintage o Trendy que es lo mas cool del momento, y ya estas etiquetado como moderno.
El otro dia lei que Bob Esponja es cool, pero que está muy lejos de ser trendy porque Fondo de Biquini no lo es, pues eso... Saludos

El último peatón dijo...

issue, tomo nota de tus sabios consejos. Zenkiu!!

María José Yeste dijo...

La leche!! Qué antigua estoy. No he ido al circo del sol y sólo he leído un cuento del japonés. De la comida nipona mejor no hablar...Donde se ponga una buena paella...Prometo leer próximamente a Murakami.
Saludos.

El último peatón dijo...

Pues ya puedes correr, que se te acumula el trabajo... :) Saludos.