jueves, 14 de abril de 2011

Todo encaja


Introduje una tableta de turrón en el VHS, pulsé el play y apareció en el televisor un reportaje sobre el municipio alicantino de Xixona. Lo previsible. Animado por el éxito, metí el teléfono en el microondas, programé 3 minutos a 600 W y, cuando lo saqué (aparte de casi abrasarme las yemas de los dedos), marqué el número de Patricia: nuestra conversación, lejos de la insulsa gelidez acostumbrada, resultó esta vez un intercambio calenturiento de insinuaciones digno de la hora punta en la centralita de un 906. Ni siquiera me dijo aquello de “cariño, tengo que dejarte, que entro a una reunión”. Todo encajaba. Con la emoción me había olvidado de la hora que era. Juan estaba a punto de salir del colegio. Llegaría tarde sin remedio. Entonces se me ocurrió bajar al garaje, abrir el maletero del coche y dar un trago de la lata de gasolina. Recorrí cuatro manzanas en menos de veinte segundos (en coche hubiera tardado mucho más, entre los semáforos y el tráfico abundante de esas horas). Ya en casa, dejé al niño en su cuarto haciendo los deberes y me dispuse a hacer la colada. Durante los 45 minutos que duraba el programa de la lavadora aproveché para poner Guerra y Paz en la batidora. Los dos volúmenes cundían sobradamente, así que me zampé el primero y guardé el puré del segundo en un tupper, para el día siguiente. Me sienta mejor la literatura rusa decimonónica que las novelas del boom latinoamericano, que tienen una digestión más complicada. Ya soy todo un experto en Dostoievski y Tolstói, y en breve comenzaré la dieta Chéjov (confieso que días atrás derretí en el horno un libro de Fernández Mallo y lo unté en una rebanada de pan de molde, pero me supo más a morteruelo que a Nocilla, y además sigo sin tener ni idea de lo que me metí en el cuerpo). La lavadora finalizó y saqué la cartilla del banco. Antes de tenderla al sol la ojeé por si acaso, y, en efecto, los ingresos provenientes de aquel chanchullo con el apartamento de la costa habían quedado impolutos, convertidos ahora en dinero ganado dignamente con el sudor de mi sobaco.
Todo encajaba. Cuando llegó Patricia me contó que había tenido que echar una aspirina al depósito de la moto porque se ve que no andaba demasiado bien, y además hacía un ruido extraño. Por lo demás, un día rutinario como tantos otros. Excepción hecha, claro está, de nuestra conversación telefónica de la mañana. Rememorarla me puso cachondo como un adolescente en viaje de fin de curso. Nos plantamos en la cama en dos saltos (y sin necesidad de combustible adicional); ella algo reticente al principio, también es verdad. Todo encajaba. Seguía encajando. Pero me topé con un obstáculo imprevisto. Por más que lo intentaba, no había manera. El ariete chocaba inútilmente contra la puerta del castillo. Miré entonces entre su piernas. Nada. Es decir, una región árida y tersa, una llanura de piel sin asomo de grieta. El molde se tornó muro.
Algo no encaja, pero aún no he descubierto qué es.

6 comentarios:

L.M. dijo...

Nacho, tu "Todo encaja" me ha gustado muchísimo.
Podría extenderme con mis comentarios al respecto, pero lo dejo para mejor ocasión ;)

Un saludo.

TGRJ dijo...

Pues yo no lo he entendido.¿Qué querías decir? :-(

El último peatón dijo...

L.M.: ¡Gracias!

TGRJ: Simplemente piensa en la de cosas que creemos hechas para encajar en un molde determinado y que luego resultan fallidas. Del mismo modo, cuántas cosas hay aparentemente creadas para una función o un objetivo y que terminan encajando en un lugar distinto o aun opuesto al imaginado. (El mundo de los sentimientos depende mucho de estos azares y contradicciones.) Pero vamos, fundamentalmente se trata de jugar con las palabras y sus significados, con los dobles sentidos y los símbolos, en fin, esas chaladuras que nos gustan tanto a los escritores...

L. M. dijo...

Tienes toda la razon Nacho, con tu comentario a TGRJ. A algunos , incluso, se nos da muy bien. Me refiero a lo de terminar haciendo exactamente lo contario de lo que pensabamos. Especialmentecen lo importante ;)
Triste, pero cierto. Las cosas no salen siempre como uno espera. Ojala. Pero....

(Asi que eso haceis los escritores con las palabras. Tomo nota)

Tgrj dijo...

Gracias por la aclaracion.A los DOS. Os veo dentro de unas horas. Mira por donde.

Asun dijo...

Esta verdaderamente muy bien escrito, pero suena completamente utilitarista.Es posible que no te consideres machista y que ademas sea solo una historia inventada sin finalidad especifica pero suena como tal. Da la impresion, de que tu protagonista masculino busca un prototipo definido de mujer complaciente y de escaso cerebro.