miércoles, 9 de marzo de 2011

Papel de fumar


Ya se sabe. No mentar la soga en casa del ahorcado, y esas cosas. ¿Superstición? Sí, de acuerdo, pero lo que practican periodistas y comentaristas diversos es otra cosa. Me refiero a la costumbre —supuestamente digna, higiénica, elegante— de recurrir a la elipsis y otros retorcidos atajos retóricos para eludir la mención directa a una marca publicitaria o a un medio de la competencia.
Se esfuerzan tanto a veces en sortear la elocuencia que la pretendida discreción termina tornándose burda comedia. Pero lo más gracioso, sin duda, es que dicho afán elíptico o eufemístico consigue con frecuencia el resultado opuesto, es decir, se induce al espectador a adivinar la respuesta omitida en lugar de disuadirle de cualquier interés hacia la misma.
Los publicitarios saben bien que la sugerencia es el mejor recurso para seducir al consumidor. También comprobamos a menudo que la insinuación erótica nos activa y enciende mucho más que la pornografía explícita.
Por eso, cuando oigo salir de la boca de algún presentador, invitado o tertuliano frases como “Estaban comprando en unos conocidos grandes almacenes del centro de Madrid”, no puedo evitar pensar en El Corte Inglés; y cuando se refieren a “Tomaban una bebida refrescante con burbujas”, mi subconsciente reproduce una Coca Cola efervescente y obscenamente helada y no tengo más remedio que ir corriendo a la nevera o, en su defecto, bajar a la taberna de guardia más cercana. Y lo mismo, ya digo, cuando un individuo en Telecinco dice “Esto o aquello salió o se dijo en una cadena de la competencia”; parece que nos esté invitando a que compongamos en nuestra mente el logotipo de Antena 3 (ídem cuando el que menta a la bicha es de Antena 3, que se le viene a uno a la cabeza el imperio Vasile, nos pongamos como nos pongamos).
Si de verdad no se quieren dar pistas, bastaría con mencionar que los famosos de turno fueron de compras por Madrid, sin más, o que tomaron “algo” en una cafetería o un restaurante, o que alguien hizo tales declaraciones “a la prensa”, así, en general. Bien sencillo.
Pero probablemente lo más absurdo de todo se produce cuando contemplamos el titánico esfuerzo del reportero por esquivar verbalmente la marca publicitaria de turno, valiéndose de alambicadas evasivas del tipo “En una conocida cadena de tiendas de ropa deportiva” o “En una entidad bancaria cántabra líder de su sector” o “Comiendo en una famosa franquicia norteamericana de hamburgueserías”, sí, así de retorcido y de ridículo, mientras, por otra parte, nos enseña en primer plano y sin atisbo de pudor el cocodrilo estampado en su suéter (ya sabéis, “una conocida firma textil con un reptil como imagen de marca”) o luce con la hiperbólica ostentación de un mafioso balcánico unas enormes gafas de sol en cuya patilla podemos reconocer las iniciales de un diseñador súper cool o súper trendy o lo que sea.
Tiene recochineo que, en esta época en que el banco tal nos presenta la información nacional, el coche cual las noticias deportivas y el teléfono móvil tal la previsión del tiempo, todavía haya quien se la coja con papel de fumar (no diré marcas de tabaco, líbreme Dios) a la hora de nombrar una tienda o un producto cualquiera.
Si de verdad queréis huir de la publicidad, la única solución es irse a un bazar chino. Allí todo es de la misma marca; o sea, “del Chino”.

1 comentario:

María. dijo...

Pienso lo mismo.