domingo, 6 de marzo de 2011

Haneke desintelectualizado

¿Qué tienen en común Michael Haneke, José Luis Moreno y Wes Craven? La respuesta más satisfactoria a tan retorcida pregunta la encontramos al visionar Secuestrados, segundo largometraje de Miguel Ángel Vivas.
Una de miedo, pero miedo de verdad. Auténtico, cercano, verosímil, inquietantemente cotidiano.
Vivas se olvida de los vampiros, los licántropos, las brujas, los zombies, las criaturas de la noche en general. Tampoco le van los delirios oníricos más o menos siniestros, ni las posesiones demoníacas, ni las invasiones alienígenas.
En Secuestrados sentimos una clase de terror al que estamos estadísticamente expuestos, aunque no vivamos en un lujoso chalet como el de la familia protagonista. Estamos ante un horror que no proviene de leyendas ancestrales sino de los periódicos que leemos todos los días. La invasión violenta del hogar, el llamado secuestro express, un riesgo que parece reservado tan sólo a los más pudientes, pero del que cualquiera de nosotros no está exento del todo.
La premisa nos recuerda mucho a la de Funny Games, aunque Vivas no es tan ambicioso en su discurso como Haneke. En una decisión tan respetable como acertada, el director español prescinde de mensajes de advertencia sobre nuestra sobreexposición a la violencia de los medios de comunicación y se concentra en despachar un ejercicio de género puro, brillante en su realización, con un uso invariable del plano secuencia que mira de frente a ilustres antecesores como Hitchcock, Berlanga y Brian DePalma, sin un segundo de respiro, con un crescendo modélico, con un desarrollo bien manejado para garantizar la incertidumbre (quien conozca la teoría del clavo de Chéjov puede adivinar de antemano la importancia que determinado objeto tendrá en un momento especialmente dramático, pero es un simple detalle que no perjudica a la tensión ni a la intriga) y un desenlace atrevido, más afín a los cánones macabros del subgénero que a las concesiones típicas de los productos orientados a una buena recaudación.
Entre La última casa a la izquierda y La habitación del pánico, con un equilibrio admirable entre el suspense y el slasher, Secuestrados es tanto un filme de terror como el reality show más cruento que uno pueda imaginar.
Por otra parte, solemos dar por sentado que el cine de determinados géneros está reñido con la solvencia interpretativa, cosa que afortunadamente no ocurre en la película de Vivas, con una Manuela Vellés entregada en cuerpo y garganta al sufrimiento heroico, y con Fernando Cayo y Ana Wagener cumpliendo dignamente para que sintamos esa espeluznante familiaridad con su odisea doméstica.
De nuevo, queda demostrado que cuando se dejan de lado los complejos se pueden parir obras como REC, 3 días, 25 kilates, Celda 211 o Buried. Lo diré por enésima vez: el cine ibérico tiene interesantes alternativas a la posguerra y el telefilme hinchado.
Resumiendo: angustia y sobresalto, con dosis medidas pero contundentes de sangre y brutalidad. Si os van las de miedo, no os perdáis ésta.

5 comentarios:

María. dijo...

Promete,tendré que verla.Soy de las que engloban la lista de "el cine español no me va" con un par de excepciones. A ver si esta película,pasa a ser una de ellas.
Esperémoslo. Es difícil, ver buen cine, a veces.

T.M. dijo...

Lástima que no pueda con las de miedo...aunque me dan ganas de ir a verla después de leer ésto.

saludos.

El último peatón dijo...

María: Piensa que, en realidad, la nacionalidad de las películas no es lo más importante. Talentos y bodrios abundan por igual más allá de mapas y pasaportes. Cuando ves mucho cine aprendes a identificar y seleccionar, y sobre todo a elegir con menos riesgo de equivocarte. Pero también te entiendo: hará como un mes, al comentar el estreno de "Carne de neón", reconocí que, en ocasiones, el mejor piropo que se le puede decir a una película española es que "no parece española". Así es la vida.

T.M.: Si no puedes con las de miedo, me temo que no hay nada que hacer... Imagino que eres de esas que le despellejan el brazo a arañazos al de la butaca de al lado. :-)

María. dijo...

No, si no es porque sea española, entiéndeme, también hay películas americanas que déjalas correr. Pero ha coincidido que de todas las que he visto, no me ha gustado ni una.Ya ves ;-)

El último peatón dijo...

A eso lo llamo yo mala suerte :)