domingo, 23 de enero de 2011

Spoiler de Nabokov

Por regla general, las sinopsis y comentarios que encontramos en las contraportadas de los libros son textos puramente promocionales, elaborados, eso sí, con una cuidada retórica que pretende dignificar de alguna manera su condición de mero reclamo comercial.
Lo normal es que se nos den un par de simples pinceladas sobre el argumento de la novela o las tramas de los cuentos correspondientes, sin entrar en profundidad para no desvelar más de lo debido. Se trata, en suma, del aperitivo que uno se toma para despertar el apetito. Un bocado que, lejos de saciarnos, nos provoca, muy al contrario, un incremento de la sensación de hambre que seguramente ya teníamos.
En el cine es tristemente habitual la proliferación de trailers criminales que explican más de la cuenta, que destripan los giros sorpresa de la historia, revelan el clímax del thriller o adelantan los mejores gags de la comedia.
Más raro es encontrar algo así en la literatura. Por eso me ha chocado tanto advertir semejante despropósito en la contracubierta de la novela Risa en la oscuridad, de Vladimir Nabokov, y más aún teniendo en cuenta que está publicada por Anagrama, una editorial por la que siento gran respeto y cuyo catálogo incluye algunos de los escritores que más me gustan.
Esta estupenda novela de Nabokov tiene (en la versión de Compactos Anagrama) 240 páginas. La sinopsis mencionada ocupa unas diez líneas, y uno piensa al leerla que lo que se describe en la misma es solamente el punto de partida, el arranque de una historia que después continuará por sabe Dios qué derroteros.
Sin embargo, a medida que iba avanzando en la lectura del libro me iba arrepintiendo de haber leído la dichosa sinopsis (y de paso, cagándome en la sombra del que la perpetró). Cuando llegué a la página 206 de la novela (ojo al dato: ¡206!, de 240), comprobé que el resumen de la contraportada alcanzaba justo hasta ahí.
Afortunadamente, el talento de autores como Nabokov hace que el solo placer de leerlos supere el interés por el propio relato, pero aun así, en esas diez líneas que condensan lo ocurrido a lo largo de 206 páginas, se destapan acontecimientos que es mucho mejor no conocer y que atañen tanto al desarrollo de la historia como a la evolución de los personajes.
Es una novela romántica y a la vez perversa, algo misógina pero también cruel con su elenco masculino. El amor, la fidelidad, los celos, la venganza, la culpa, el destino, el arte y la vida, todo eso contiene, aparte de una trama que gana en interés y misterio a medida que crece, y con alguna que otra sorpresa de propina.
Muy recomendable, pero ya sabéis: prohibido asomarse a la parte de atrás…

3 comentarios:

Palimp dijo...

Además del fallo que comentas, revelar demasiado, están las contraportadas que no revelan nada y hablan de todo menos del libro.

Pero las que más gracia me hacen son aquellas que deben de hablar de otro libro, porque dicen cosas que luego no aparecen.

El último peatón dijo...

Pues sí. Dentro de esta última categoría que citas, recuerdo especialmente la contraportada de "El niño con el pijama de rayas". En ella se decía algo así como que era un libro para adultos, pero también recomendable para niños, y que era mejor no desvelar nada de la trama para no fastidiar la sorpresa.
Una vez leída, te das cuenta de que es una novela infantil y previsible. Es decir, justo lo contrario de lo que supuestamente te cuenta la contraportada...

Palimp dijo...

:)

Me refería más a aquellas que te cuentan que los protagonistas irán a Roma y luego no van nunca.

Porque si tenemos que incluir lo que irónicamente cuentas entraían en la definición el 90% de las contraportadas.