jueves, 11 de noviembre de 2010

Falacias populares 7 - Pan y circo

Me asombra que todavía nos creamos este latiguillo.
No sé por qué nos gusta presumir de tontos o ineptos, la verdad. Desconocía que el masoquismo estuviera tan extendido.
Cada vez que hay un torneo deportivo o un partido de fútbol importante, o cada vez que un programa de televisión, una película o un espectáculo acapara el interés casi unánime de la ciudadanía, sale el listillo o el tertuliano de turno con aquello del pan y el circo.
O sea, que somos gilipollas, y nos gustan el fútbol, el cine, el teatro, los bares y las discotecas porque nos lo dicen los políticos y los poderosos, para distraernos así de los verdaderos (sic) problemas del país.
Por favor. Seamos serios.
¿Es incompatible la conciencia de la realidad con la necesidad del ocio y el placer? ¿De verdad os lo creéis?
Según este criterio, los pobres desgraciados que sufrimos los efectos de la crisis estaríamos obligados a pasarnos el día rumiando nuestras penurias, hablando de economía y finanzas, crispados, cabreados, amargados, sin evadirnos ni divertirnos, sin beber, fumar ni follar, sin vacaciones. Esto es, ocupados en “las cosas importantes”, como si el hecho de disfrutar del fin de semana o de un momento de asueto significara que damos la espalda a la realidad, que somos insolidarios e inconscientes, temerarios y desaprensivos.
Manda cojones que tengamos que sentirnos culpables por pensar en el derby del domingo o el estreno del viernes, en el reality show del martes o en el cumpleaños del niño. Todos conocemos perfectamente la salud de nuestra cuenta bancaria y los agujeros que hemos tenido que ir sumando a la hebilla del cinturón. Sabemos que el paro, el terrorismo, el acoso escolar o la contaminación medioambiental son problemas más graves que la lesión de un delantero centro o los desamores de Miss España. No hace falta ser Einstein para deducirlo. Lo que tampoco hace falta, digo yo, es renegar tajantemente de lo lúdico para sentirnos más responsables.
¿No será que ocurre lo contrario? ¿No será que los políticos saben que cada vez interesan menos y por eso se empeñan en tratar de convencernos de que lo que ellos hacen y dicen es “lo verdaderamente importante”? ¿No es la política el auténtico pan y circo? (Sobre todo el circo.)
Tenemos un ejemplo a la vuelta de la esquina. El partido de fútbol más esperado de la temporada, el Barça-Real Madrid, se jugará en lunes, el día laborable por excelencia y el menos identificable con el espíritu festivo del hincha futbolero. ¿La razón de esta herejía balompédica?: las elecciones catalanas, que se celebran el domingo 28, la fecha en que estaba programado inicialmente el partido.
Me pregunto qué temen los políticos. Está claro que quien quiera ir a votar lo hará; tiene todo el día, desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche (el partido dura sólo 90 minutos, y probablemente no se empezaría a jugar hasta las 21 h.).
Pero, claro, el problema es otro. La cuestión es de qué se hablará durante ese fin de semana. Qué argumentos nutrirán las conversaciones en los bares y en las sobremesas. Y, sobre todo, a quién querrán más los medios de comunicación. ¿A mamá política o a papá fútbol?
Con el delirante cambio de fecha del encuentro de Liga entre los eternos rivales, si algo están evidenciando nuestros políticos, es su flagrante falta de popularidad. Saben que las elecciones son una garantía de protagonismo y acaparamiento total del territorio informativo, salvo, claro está, que tengan que competir con un enemigo tan poderoso como el fútbol.
Así que, nada de echarnos las culpas a los demás. Si los ilustres candidatos no interesan, que se lo hagan mirar, pero que nadie me quiera convencer de que soy un lerdo con el cerebro lavado porque ese día prefiera estar más atento a Casillas y a Xavi que a Montilla y a Mas.

2 comentarios:

Asun dijo...

Muy bien.

Anónimo dijo...

"Sabemos que el paro, el terrorismo, el acoso escolar o la contaminación medioambiental son problemas más graves que la lesión de un delantero centro o los desamores de Miss España".

Tu aseveración es digna de una persona asidua al pan y circo. No sé qué pensarás hoy en día, pero es mejor que conectes el partido y disfrutes lo que te queda de vida. Un saludo.