jueves, 21 de octubre de 2010

Falacias populares 5 - Sólo quiere jugar

Humanos y animales se han relacionado desde la noche de los tiempos, y aun así no se conoce a un solo veterinario, ganadero, zoólogo o zoófilo que asegure haber visto a un perro acercarse hacia él portando un tablero de parchís o una baraja de cartas entre sus patas.
Los dueños de mascotas, sin embargo, acostumbran a empeñarse en convencernos al resto de ciudadanos de que sus bestias son transparentes a la hora de comunicarse con los desconocidos, lo cual nos obliga a interpretar gestos de cortesía o ternura donde normalmente uno advierte claros signos de amenaza y furia.
A veces me he encontrado paralizado y al borde de la descomposición fecal en medio de un parque o una acera, mientras una fiera canina avanzaba hacia mis trémulos huesos ladrando a un volumen brutal y chorreando un torrente de baba viscosa entre sus afiladas fauces.
Suele darme tiempo a reaccionar, eso sí. Lo normal es que eche a correr despavorido o que busque improvisados burladeros entre el mobiliario urbano.
Detrás de la alimaña histérica aparece siempre su propietario, descojonado de risa, burlándose de mi grotesco alarde de pánico. Una vez amarrado de nuevo el perro a su correa, el dueño, aún ufano —aunque queriendo dar muestras también de que se siente ofendido por mi falta de consideración hacia el pobre animal—, me espeta: “Pero hombre, si sólo quiere jugar”.
Un día de estos saldré de casa con una escopeta de doble cañón, o tal vez con un hacha de hoja gigantesca (¿o qué tal una motosierra?), y abordaré a todos los paseadores de perros blandiendo mi arma y cagándome en sus calaveras a voz en grito, con los ojos desorbitados, rabioso como un babuino con ladillas.
Y el que no quiera entender que sólo quiero jugar es que es tonto, hombre.

2 comentarios:

T.M. dijo...

Peatón, menos mal que encuentro alguien que me comprende, jajaja.
Tengo fobia a los perros, miedo es poco, es que veo un perro y me pongo a morir. He llegado a ir tarde a trabajar por huir de un perro, con eso te lo digo todo...jajajaja. Ya, ya sé que lo mío es exagerado, y que tengo un problema, hasta ahí de acuerdo, pero es que hay algunos dueños que se pasan bastante con el temita.

Asun dijo...

Me sucede lo mismo, pero no salgo corriendo, simplemente me quedo ahi, "echando raices" y totalmente incapaz de decidir lo que se supone que deberia hacer a continuacion.Lo peor, es que los perros huelen el miedo.Eso dicen. Asi que cualquier dia me clavan un buen mordisco.
Que se lo digan a mi prima, veinte puntos en la garganta, porque a sus nueve años un perro se le tiro encima.Por suerte vivio para contarlo.
Lo curioso del caso es que " si conozco al perro" me encantan.