domingo, 10 de octubre de 2010

Falacias populares 3 - Pequeña, pero juguetona

Sincero, pero patético.
Baste formularse una sencilla pregunta: ¿Alguien ha visto alguna vez en un sex-shop (o en el cajón de la mesilla de su amante, que todo puede ser) un consolador de seis u ocho centímetros?
Pues claro que no. Así son las cosas.
Otra cosa es que nos planteemos seriamente la fiabilidad de aquello que se ha establecido vagamente como “media nacional”. Es más que probable que dicho patrón de medida esté subjetivado a conveniencia según el usuario y propietario genital, y por consiguiente cada cual (salvo flagrantes y microscópicas excepciones) viva convencido de que sus proporciones pertenecen, como mínimo, a la categoría de lo “aceptable”.
En las tiendas de regalos de mi adolescencia podía encontrarse con relativa facilidad un curioso artículo denominado Falómetro. Su diseño era idéntico al del clásico plumier de madera, sólo que en este caso, al retirar la tapa, lo que uno se encontraba en el interior no eran lápices, una goma de borrar y un sacapuntas, sino una singular modalidad de regla de 30 centímetros de longitud, cuya utilidad, aparte de satisfacer la consabida obsesión juvenil (¿juvenil?) por medirse el miembro, era también la de adjudicarle el calificativo correspondiente en virtud de su tamaño.
Así, en el borde superior (30 centímetros), rezaba la leyenda “Inhumano”, en letras bien gruesas y creo recordar que rojas. Sucesivamente, se iban asociando adjetivos a cada medida según la siguiente escala:

22 cm. – Peligroso
19 cm. – Satisfactorio
17 cm. – Pasable
14 cm. – Escaso
12 cm. – Inofensivo
10 cm. – Ridículo

Desde luego que la palabra “juguetona” no figuraba entre las opciones de dicha escala, así pues, que cada cual saque sus conclusiones.
En una noticia aparecida en agosto de 2009 en el tabloide Fuckin’ News, se puede leer que el aspirante a actor porno Osvaldo Norton Velásquez fue descartado entre carcajadas y otros sarcasmos de una prueba de casting debido a su pene minúsculo. Cuando, herido su orgullo masculino, argumentó aquello de “Pequeña, pero juguetona”, la estrella californiana Rocky Sausalito, alias Mr. Constrictor, que formaba parte del equipo de evaluadores, desenfundó su legendario príapo de tres palmos en erección y le espetó: “¿Juguetona? Con ésta he jugado yo al béisbol, chaval”.
Para qué decir más.

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