jueves, 4 de diciembre de 2008

Ultrapeatonismo radikal

Hoy mi vida se ha visto en serio peligro por partida doble, y ambas contingencias han sucedido en el breve transcurso de unos siete u ocho minutos.
Para empezar, un ciclista de esos que se creen más modernos y más enrollados que yo porque van esquivando viandantes a toda leche por una acera estrecha, ha provocado una especie de efecto dominó al calcular mal su filigrana y rozar con un pedal la bolsa de la compra que una señora más bien anciana y chaparra portaba con no poco esfuerzo y a paso de procesión.
La mujer, más por el susto, creo yo, que por la propia fuerza del impacto, se ha balanceado hacia su izquierda, chocando contra mí y provocando que yo tuviera que saltar el bordillo de la acera, quedándome plantado en el carril de los taxis y autobuses. Por pura chiripa no pasaba ninguno en ese momento, y aquí estoy, sano y salvo contando la anécdota.
Minutos después, me disponía a cruzar por un paso de cebra sin semáforo. A cierta distancia se acercaba una moto y, detrás de ésta, un coche. El tramo a cruzar era corto (no más de tres metros), así que, amparado en la presunta preferencia que me confería mi condición peatonal, he iniciado el paso en busca de la otra acera. Entonces, el motorista, que o bien tenía prisa o bien era pariente cercano del ciclista de antes, ha decidido que, en vez de detenerse para dejarme pasar, lo mejor era esquivarme haciendo un pase torero de dos orejas y rabo, sorteando mi cuerpo por la espalda y dejándome sordo con la pedorreta de su motor y casi ciego con el humo despedido por el tubo de escape.
Suerte que el conductor del coche que iba detrás no debía de tener ínfulas taurinas ni circenses, y ha hecho lo correcto, o sea, pararse, aunque a esas alturas yo ya había alcanzado la acera gracias a un respingo que ni Spiderman en hora punta. Lo que ha pasado después es que, al ir a cruzar por el siguiente paso de cebra, me lo he pensado muy mucho y hasta que no he visto al coche de turno totalmente quieto delante de las rayas blancas del suelo no me he atrevido a caminar. Según iba cruzando me ha salido espontáneamente un gesto muy típico de los peatones en los pasos de cebra, que no es otro que el de alzar la mano en señal de agradecimiento hacia ese conductor solidario que respeta nuestra preferencia.
Es injusto que yo deba darle las gracias a alguien por no atropellarme en un lugar donde los derechos me amparan y la obligación de pararse es suya, ¿verdad? Pues así está el tráfico. Y la vida misma. Qué os voy a contar.
Por cierto, si alguien creía que con el proyecto Bicing se iban a solucionar los problemas de tráfico, que sepa que lo lleva crudo. La proliferación de bicicletas no ha reducido la afluencia de coches y motos, sino la de peatones. Es decir, gente que antes iba andando o en metro ahora va en bici, con lo que son las aceras las que empiezan a sufrir problemas típicos de las calzadas urbanas y las autopistas, como los embotellamientos, los atropellos y las colisiones.
En consecuencia, tampoco tenemos una ciudad menos contaminada. Si el número de vehículos a motor es el mismo, los humos y gases desprendidos seguirán siendo los mismos. Como no cambie la cosa, el título de este blog dejará de ser una simple ironía para convertirse en una profecía. Ya veis, hoy tengo el día de peatón radikal (y lo escribo con k porque suena más contundente y rebelde).

5 comentarios:

Nomeolvides dijo...

A mi se me ha quemado el arroz. Literal. Todavía estoy envuelta en el humo. No sé dónde tengo la cabeza. Ni quedándose en casa está uno a salvo. La maru radikal.

malditas musas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
malditas musas dijo...

Don Peatón, tenga cuidado que los transeuntes nos hallamos en serio peligro de extinción...

bso
musa

El veí de dalt dijo...

Molt bon post!
PS Sé que te debo meme. Estamos en ello.

El último peatón dijo...

Nomeolvides: habrá que añadir el arroz a la lista de elementos peligrosos, junto a los motoristas fantasmas y los conductores borrachos.
Vigila esos despistes, o tendrás que cambiar tu alias por "Simeolvido"... Besos.

Musa: lo escaso tiene dos opciones de supervivencia: convertirse en un lujo o extinguirse.
Quién sabe. A lo mejor somos el caviar de la vía pública.
Beso pedestre.

Veí: Moltes gracies! Tranquilo por el meme. Lo trataremos en la próxima reunión de la comunidad de vecinos..
Una abraçada.