viernes, 21 de noviembre de 2008

El meme del siete

Mis considerables limitaciones en materia de jerga internauta provocaron que el pasado miércoles sufriera un amago de cortocircuito sensorial al leer que Mujeres me proponía algo tan enigmáticamente sugerente como “Hacer un meme del siete”.
En el mejor de los casos, sonaba a “hacer una mamada de la hostia”, y en el peor, me sugería algo así como “hacer una memez del calibre siete”, o incluso “una meada de siete metros”.
Suerte que, tras informarme debidamente, comprobé que estaba perfectamente capacitado para atender la petición. Resulta que memear (horrendo palabro) no es otra cosa que establecer una sucesión de entradas entre bitacoreros, partiendo de unas premisas que deben respetarse a lo largo de toda la cadena y cuyo objetivo supongo que es prolongar la interrelación bloggera hasta los límites del infinito.
Pues bien, las normas del meme en el que he sido invitado a participar son las siguientes:


1. Incluir un vínculo a la página de la persona que te invita a memear y poner estas normas en el blog propio.

2. Compartir 7 hechos sobre uno mismo en el blog, algunos al azar, otros curiosos.
3. Invitar a 7 personas al final de esta entrada, dejando sus nombres y los enlaces a sus blogs.
4. Hacerles saber que han sido invitados dejando un comentario en sus blogs.
5. Si no tienes 7 amigos, o si alguno ya fue invitado por otro, entonces busca a algún extraño insospechado.

Bueno, pues allá voy. Lo primero que acude a mi memoria, como casi siempre, son películas, pero no caeré en la tópica simpleza de enumerar mis siete favoritas, ni tampoco mis siete actores, directores, frases o títulos. Hurgando en la versión comprimida de la historia del cine que guardo en mi cabeza, he confeccionado una lista de siete largometrajes que hacen mención al número que nos ocupa:
  1. Seven (David Fincher, 1995). Seguramente, la película de suspense más influyente y paradigmática de la última década del siglo veinte. Si digo que la he visto por lo menos siete veces no es sólo por ser coherente con la entrada de hoy. Os juro que me encanta. (Por cierto, para el que no lo sepa, seven, en inglés, quiere decir siete.)

  2. Los siete samuráis (Akira Kurosawa, 1954). Ésta sólo la he visto una vez, que yo recuerde, aunque es una obra imprescindible del también imprescindible Kurosawa. Sus más de 200 minutos de metraje pueden hasta con la vejiga más rocosa. Suerte que ahora, con el DVD, lo tenemos más fácil.

  3. Los siete magníficos (John Sturges, 1960). Inspirándose en la anterior, Sturges cambió los samuráis por pistoleros y se marcó un western como mandan los cánones. El excelente reparto incluía a Charles Bronson, quien por entonces aún se dedicaba a interpretar (después, aparte de ser el doble de Bryce Echenique, se especializó en protagonizar subproductos en los que siempre hacía de vengador justiciero). Por cierto, la música del anuncio de Marlboro era la banda sonora de esta película.

  4. Siete novias para siete hermanos (Stanley Donen, 1954). Archiconocida película y aclamado musical que a este peatón, sin embargo, le da bastante grima. De hecho, no sería descabellado considerarlo como antepasado directo del pasteloso y opusiano “Amo a Laura”.

  5. Siete mesas de billar francés (Gracia Querejeta, 2007). De lo mejorcito del cine español del año pasado. Sólo por ver a Maribel Verdú y, sobre todo, a Blanca Portillo ganarse el sueldo de actrices ya merece la pena. Y aprovecho para reivindicar a Enrique Villén (el eterno secundario estrábico), que aquí, como siempre, está genial. ¿Para cuándo el Goya a este hombre?

  6. Siete años en el Tíbet (Jean Jacques Annaud, 1997). Creo haber leído por ahí que la legendaria cualidad soporífera de este filme le condenó a ser rebautizado como “Siete años en el cine”. Los detractores de Brad Pitt sólo se acuerdan de ésta y de ¿Conoces a Joe Black?, pero el esposo de la señora Jolie sabe hacer muy bien su trabajo cuando quiere (Seven, El club de la lucha, Babel, Doce monos, Sleepers, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Quemar después de leer).

  7. Siete mil días juntos (Fernando Fernán Gómez, 1994). Comedia negra de cierto espíritu berlanguiano, con el sello indiscutible del enorme Fernán Gómez. No es uno de sus trabajos más brillantes, pero, qué queréis, no he visto manera humana de asociar El viaje a ninguna parte con el número siete…

Y ahora, lanzo mi invitación a siete colegas bitacoreros. Antes que nada, y puesto que la mayoría sois infinitamente más expertos que yo en este tipo de saraos virtuales, confesaros que desconozco la más que probable existencia de algo parecido a la “objeción de conciencia memera” o cualquier otro tipo de incompatibilidad o reticencia que os pueda llevar a no atender mi invitación. Para mí es mi primera vez, y me hace gracia el invento, pero vaya por delante mi comprensión y respeto a vuestra libertad de decisión.

Estrellas invitadas:

1 – Seguro que Palimp encuentra en su cuchitril siete incunables, excéntricos o malditos dignos de ser reseñados y reivindicados, o bien siete clasicazos, o siete cuentos eróticos, o siete razones para distraer el insomnio provocado por un bebé…
2 – De Musa siempre cabe esperar un latido, un desgarro, un ingenio, un disparo, una consigna, un guiño, un escalofrío, una caricia o un delirio. Menudo quilombo cuando lo multiplique por siete, ché.
3 – Al Veí de dalt, tan aficionado él a los experimentos narrativos, los juegos retóricos, los cadáveres exquisitos, los anagramas, los palíndromos y otras calenturas de la lengua (y de la vista), seguro que esto del meme le parecerá pan comido. Bon profit.
4 –Encarna podrá elegir entre seguir practicando su recién adquirida vocación prosista por medio de siete microrrelatos, o bien componer un poema intimista de siete versos, aunque tal vez se decida por un cuento a siete voces o un cantar de siete estrofas… Amunt!
5 – Ya sé que en el proceloso e insondable océano de las veleidades humanas el número siete no equivale ni a la séptima parte de una gota, pero de verdad que con siete me conformo, C. Martín. O si no, ya sabes, escoge tus siete temazos del señor García.
6 – Letras de arena: Ahora que no nos lee nadie, te confieso que esto del meme me lo he inventado para ver si te animo a que actualices tu blog, collons, que hace ya más de un mes que no sabemos de ti. No me digas que en 32 líneas no vas a ser capaz de contarme siete cosas…
7 – En cuanto a Sfer, su repertorio es incalculable: libros, canciones, viñetas, fotos, viajes, graffittis, tatuajes y curiosidades bibliófilas en general, incluidas las habitaciones donde los escritores se ponen de parto. Sé que escoger sólo siete será difícil, pero podrás con ello.

5 comentarios:

Poesía Intimista dijo...

A ver, explicamelo mejor. Cómo és la cosa??
Son 7 cosas con algo en común para mí?

Palimp dijo...

¡Un meme! Hacía tiempo que no me mandaban uno... veré que puedo hacer :)

C. Martín dijo...

Por ser vos quien sois recojo el encargo, pero no me pongo fecha, entre otras cosas porque estoy pensando en algo que me puede requerir hacer unas fotitos en cierto lugar..., pero se hará.

letras de arena dijo...

No tengo ni idea de como hacer esto del meme, pero si es por dar señales de vida, lo intentaré. Por inventar que no quede.
Siete abrazos en uno

El veí de dalt dijo...

Empiezo a leerte y he visto la palabra memo, y ya sabía que me caería algún coscorrón...¡Ah!, que es "meme"! Collons! Suerte que el numero es el siete y no el sesenta y nueve... Vamos para bingo.