domingo, 26 de octubre de 2008

El buen camino de Fesser

El fanatismo religioso no es sólo aquél que se manifiesta en forma de atentados suicidas o bombas ocultas en mochilas y maleteros de coches.
Existe una modalidad de fundamentalismo más delicada en sus formas, la cual renuncia a las explosiones y los golpes de efecto, y funciona de la misma manera que una epidemia, extendiendo su infección vírica a paso lento, seguro y letal.
De esa vil práctica manipuladora habla Javier Fesser en su nueva película, Camino, en la que ha conseguido por fin compaginar a la perfección su innegable virtuosismo técnico con la efectividad dramática de una historia que pone los pelos como chuzos, más aún sabiendo que se inspira en hechos reales.
Como ateo incurable que soy, las sotanas, las cruces y los púlpitos nunca me han resultado precisamente atractivos, ni siquiera en la ficción. Me aburren soberanamente las historias de sucesos milagrosos, de secretos de convento y de colonias parroquiales. No me interesan las conspiraciones vaticanas, ni las epopeyas misioneras, ni los pájaros espinos.
En Camino todo ello está más implícito que explícito, y de ahí que me guste tanto. Porque Fesser se centra sobre todo en el drama de una pobre niña esclava de unas cadenas que no son suyas, sino de su madre ultrabeata y de su maquiavélico círculo de allegados, con la única excepción de un padre que no necesita arrodillarse ni darse golpes en el pecho para reivindicar su humilde bondad.
Acojona y da grima al mismo tiempo contemplar la amabilidad viscosa de los farsantes con alzacuellos y sus entregados adeptos, la perversidad taimada y ceremoniosa de quienes venden miseria y sufrimiento como si fueran gloria y virtud, la crispante impasibilidad ante el dolor terrenal y esa apariencia de paz tras la que se esconde la más elemental de las codicias. Porque todo se reduce a llenarse los bolsillos de pesetas en nombre de Dios y a costa de la desesperación ajena, sacando infame provecho de la inculta bondad del prójimo.
Sin recrearse en detalles, valiéndose de un puñado de afinados trazos, Fesser retrata a la perfección a los relamidos curas, a los seglares mojigatos y a toda esa sarta de iluminados reprimidos y siervos obedientes que actúan como replicantes convencidos de ser humanos, aunque hayan sido despojados de su verdadera personalidad en aras del ascenso a los altares.
Y qué pena da esa niña a la que todavía le quedan resquicios de lucidez para rebelarse tímidamente y aferrarse a las fantasías que son más propias de su edad. Aplaudo la elegante ironía con que el director nos revela los verdaderos anhelos de la pequeña en contraste con lo que sus carroñeros adoradores esperan de su sacrificio: la obra teatral contra la Obra divina, el niño Jesús contra Jesús el niño, los pasteles de nata contra las hostias inmaculadas...
La debutante Nerea Camacho hace un estupendo trabajo en la piel de esa niña (cuyo nombre, ojo al dato, coincide con el título del libro sagrado del Opus Dei) atrapada y perdida en ese limbo que equidista de la limpia bonhomía del padre y del servilismo autodestructivo de la madre.
Otro tanto a favor de esta película es que hace crítica con estilo, sin exabruptos y sin mítines. Demuestra que se puede tratar con respeto la inteligencia del espectador sin necesidad de perderlo en intrincados alardes de soberbia intelectual (que aprendan los paladines del malditismo experimental y los reinventores del arte supremo).
En un año especialmente cochambroso para el cine español, donde sólo Casual day, Cobardes, Lo mejor de mí y 3 días se salvaban de la quema hasta la fecha, ha llegado Camino y ha puesto la nota más alta. Pero los cegatos académicos del séptimo arte nacional, por muy joven que sea su nueva directora, siguen aferrados a la versión más estereotipadamente rancia del cine de autor, y mandan a Hollywood como embajadora del talento patrio a Los girasoles ciegos, una película acartonada, vetusta, anacrónica, apolillada, encorsetada, avinagrada, mustia y trillada. Y lo siento por Cuerda, un señor al que respeto por haber parido dos obras notables, El bosque animado y La lengua de las mariposas; por haber tenido un par de bemoles en su día y rodar la delirante Amanece, que no es poco (en una época en la que aún no se habían inventado ni “La Hora Chanante” ni el Día del Orgullo Friki), y también por haber apostado en su día por un joven desconocido llamado Alejandro Amenábar.
Pero Los girasoles ciegos parece una película rodada en la misma época que los incunables que pasa Carmen Sevilla en “Cine de barrio”, o sea, una antigualla, por muy antifranquista que sea (¡sólo faltaría!), y creo que no es la mejor imagen que el cine español puede lucir de cara a abrirse un hueco en mercados ajenos.
Por desgracia, sigue abundando por estas latitudes mucho autor que confunde la sencillez con la racanería y la humildad con la precariedad. Creen erróneamente que su cine es más “auténtico” por el simple hecho de renunciar al espectáculo, y piensan que “comprometido” y “profundo” son conceptos inseparables de “austero” y “tedioso”.
Con Camino, Javier Fesser se ha desmarcado de las connotaciones del apellido familiar y se ha quitado por fin la etiqueta de “sólo para gomaespumeros”, demostrando que se puede criticar a los curas, al Opus Dei, al conservadurismo más atroz y reaccionario, y a la vez alardear un gusto por la estética y el arte visual que lo sitúa en la primera línea de las nuevas esperanzas del cine español.

7 comentarios:

fesser dijo...

Ya se ve que, después del fracaso en taquilla (la 7ª película de la semana pasada, y eso que no había muchas más), a Fesser le interesa crear polémica antes del fin de semana.

Cometí el error de ir a ver Camino, lo cual sólo me hizo pasar un mal rato con una película larga, lenta y sangrienta. Estoy de acuerdo con los críticos: el tema se aborda lentamente y la película resulta como una patada en el estómago. Tuve que irme al cabo de dos horas de película… y todavía le quedaba lo peor, según me han contado.

La película ya está en la red para descargar. Os recomiendo que os la bajéis y gastéis ese dinero en unas buenas copas, en lugar de pasar un mal rato en el cine.

unateomás dijo...

Si a tí te parece que la séptima posición en su primera semana, siendo una peli española, es un fracaso, es evidente que quieres negarte a ver la realidad, como la mayoría de los opusinos encubiertos que se meten a los foros a decir tonterías una detrás de otra. La crítica ha sido unánime con respecto a la maestría de la película, director y actores, pero supongo que cuesta mucho aceptar, que en nuestro país, cada vez más y "gracias a Dios", nos atrevermos a criticar una institución podrida desde prácticamente su creación: la iglesia católica. Bella película, arriesgada, y de una calidad objetivamente innegable.

Arturo Aldaz dijo...

José Ignacio: tu crítica cinematográfica posicionada como "ateo incurable" - posición a la que tengo pleno respeto: tanto a tu crítica como a tus convicciones personales- no coincide con las declaraciones de intenciones de Fesser.

Desde el principio Fesser había planteado esta película como altamente respetuosa y decía que había tratado a los personajes "con mucha ternura". Vaya, como si fuera un besito.

¿Y qué ha pasado? Qué los creyentes han pillado un cabreo de mona con el "besito tierno" -no sólo la familia de la niña, como es sabido- y que un montón de blogs la han alabado, como éste, precisamente porque es una película que da caña a los curas, a la iglesia, al opus y a todo lo que se ponga por delante.

Yo estoy más en tu línea: Fesser lo que quería es de dar caña, aunque luego lo está presentando publicitariamente de otra manera, planteándole dudas teológicas al personal ("¿qué sentido tiene ofrecer el dolor a Dios"?), como si el personal estuviese para eso, y coincidiendo, qué curioso, con las fechas claves de promoción de la película.

Tu postura me parece más honrada, y la postura Fesser, que no deja de promocionar la peli cada semana con cartas abiertas y afrentas imaginarias, me parece... como lo diría, me parece un poco más... Prefiero no calificar.

A mi, personalmente, me gusta la gente que habla claro.

Anónimo dijo...

Después de estar una hora bostezando mientras veía la película -por lo aburrida que es-, me empecé a marear de toda la sangre que sale en las operaciones. Tuve que acabar yéndome y tirando el dinero que me había gastado en la entrada.

Menos mal que mis amigos también estaban aburridos con la película y nos fuimos todos a tomar unas cañas.

Me he metido algo en los foros de internet y veo que están manipulados por sectáreos que hacen radiografías y las retocan con photoshop a su gusto, para luego borrar los comentarios que no les dan la razón.

Me parece lamentable este fanatismo talibán de fesser y las personas a las que paga, para intentar que alguien vea su película, después del fracaso del festival de San Sebastián y de la taquilla del fin de semana pasado.

El último peatón dijo...

Fesser: Aunque obviamente no compartimos pareceres, celebro tu ironía a la hora de escoger el seudónimo de este comentario.
Por otra parte, la razón del presunto fracaso en taquilla ya la estás descubriendo tú mismo cuando incitas a que la gente se baje la copia pirata de Internet, ¿no crees?
Además, si la película te ha parecido tan sumamente insoportable, no entiendo por qué recomiendas al personal que se la baje. ¿Tienes un negocio de pirateo de cine o algo parecido? ¿Te gusta ver sufrir al prójimo? No seas así, hombre.
Por cierto: Estoy seguro de que si las iglesias cobraran una entrada para oír misa, también se producirían numerosos “fracasos de taquilla”...

Ateo: Estoy contigo. “Bella película, arriesgada y de una calidad objetivamente innegable”. Felicidades por resumir en una frase lo que yo he tratado de explicar en un tocho bastante más largo.
En este espacio virtual para la discrepancia se pueden intercambiar todo tipo de opiniones, ya sean afines o enfrentadas, pero no tengo por norma acusar a nadie de decir “tonterías” por el sólo hecho de que sus pensamientos no se ajusten a los míos. Créeme, es mejor así; de lo contrario, nos estaríamos poniendo a su mismo nivel.

Arturo: Hace tiempo que tengo por norma no hacer demasiado caso a las intenciones, pretensiones y ambiciones de los directores. Mi experiencia me dice que a menudo las mismas no se corresponden proporcionalmente con el grado de satisfacción del espectador (véanse, sin ir más lejos, los ejemplos de “Tiro en la cabeza” y “Los girasoles ciegos”, obras de elevadas pretensiones artísticas e ideológicas que, en mi opinión, fallan en lo fundamental, o sea, resultarme interesantes como espectador).
Lo que no entiendo es por qué dices: “como si el personal estuviese para eso”. Yo sí lo estoy. ¿En qué me convierte eso?

Anónimo: antes que nada, decirte que en este foro no es necesario ocultar la verdadera identidad, pues tu opinión se respetará, sea o no compartida por el autor.
Me sorprende que tantas personas a quienes no os ha gustado la película la defináis como “sangrienta”, en un claro alarde de interesada destrucción crítica. Cualquier capítulo de las series “House” u “Hospital Central” contiene muchas más dosis de casquería quirúrgica (en “Camino” no ocuparán más de 5 ó 6 minutos del metraje, y a lo mejor me paso). Además, muchos de los detractores de “Camino” fueron en su día devotos del filme “La pasión de Cristo”, una apología del sacrificio truculento que revolvía las tripas hasta a los fanáticos del gore.
Otra cosa: lo de no ser premiado en un festival internacional de cine puede ser todo un elogio. A menudo las vitrinas se llenan a base de ilustres bodrios que curarían el insomnio de por vida.
Asimismo, te confirmo que yo también me fui a tomar unas cañas después de ver la peli (una cosa no quita la otra).
Y, hasta la fecha, nadie me ha pagado por hablar bien de una película. No pienso pedirle pasta a Fesser, del mismo modo que no le exigí a Rosales que me devolviera el importe de mi entrada por sufrir su “Tiro en la cabeza”. Soy así de legal (o de gilipollas, según se mire).


Muchas gracias a todos por la visita y el animado debate.

Las3Musas dijo...

uy, yo no vi la peli... silencio.

siempre es más fácil estar en contra de todo: así que me opongo a todo lo que diga el peatón!!! (por las dudas)

bss
musa

El último peatón dijo...

Musa, gracias por oponerte.
O no, mejor te odio por no pensar como yo.
O mejor aún: pienso lo mismo que tú, con lo cual anularía el efecto de tu comentario anterior...

Besos contradictorios.