lunes, 30 de junio de 2008

Que me pellizquen

Mi comentario de hoy va dedicado, en primer lugar, a todas esas tiendas y cadenas de grandes almacenes que se marcaron la bravuconada de prometer descuentos astronómicos o incluso de afirmar que regalarían el género comprado si la selección ganaba la Eurocopa. Que la crisis les pille confesados.
En segundo lugar, quiero dedicar este artículo a todos esos ilustres tertulianos que viven de tirarse el pisto acuñando citas literales, evocando figuras y episodios de la mitología o demostrándonos al vulgar populacho su infalible memoria para recordar fechas y nombres de la Historia Universal.
Va por ellos, que durante el último mes se han despachado incansablemente con algunos de sus latiguillos favoritos, ya sabéis, eso de “el opio del pueblo”, “pan y circo”, y cosas así, dolidos en su erudito corazón por el protagonismo de ese fenómenos de masas llamado fútbol.
Desconozco si el fútbol es o no el opio del pueblo. De ser así, no quiero ni pensar qué sustancias serían la política (¿el garrafón?) o la religión (¿el cianuro?).
No me preocupa. El fútbol es un entretenimiento, un espectáculo, una evasión que de vez en cuando nos da la oportunidad de disfrutar de una reunión animada con los amigos y bebernos un barril o dos de cerveza. Además, no hay que olvidar que a algunos nos sirve como alivio para redimirnos de ese paradigma de la crueldad depresiva conocido como “tarde de domingo”.
Asimismo, brindo estas letras a los acérrimos testarudos que aún andan por ahí diciendo que sin Raúl y sin Guti no se puede ganar nada. Equivocarse es humano y rectificar es de sabios. Lo tienen a huevo.
Y es que hacía casi un cuarto de siglo que la selección española no nos regalaba un campeonato como éste (en el 84 no ganaron, pero casi). Justo es celebrarlo. Yo sufrí la época de Naranjito, la maldición de los penaltis, la cantada de Arconada, el codazo a Luis Enrique, el atraco en Corea y toda la retahíla de calamidades históricas del balompié ibérico, así que ahora me daré el gustazo de glorificar al señor Aragonés, el Zapatones de Hortaleza.
A Luis nunca lo recomendaría para dar una conferencia, seguir un protocolo o narrar un serial en la radio, es cierto. Por el contrario, es un hombre cien por cien futbolero, un forofo en chándal, un ex jugador que lo sabe todo de este deporte, y además el entrenador más veterano de este país.
Parece que lo que se lleva ahora es la prosa florida y la retórica seudocientífica para hablar de algo tan simple como el fútbol. Brotan como champiñones los gurús de la pizarra electrónica y los entrenamientos psicopedagógicos. Pero el amigo Zapatones pasa de todo eso. Y ha ganado, por mucho que les pese a los más esnobs. Zapatones se presenta en la rueda de prensa y habla de ganar y perder, de jugar bien o mal, de correr y de cansarse, de meterla o no (la pelota), o sea, de fútbol, y no de pamplinas. (Bueno, a veces también habla del culo de la pipera y de su amigo el sexador de pollos, pero eso forma parte de la excentricidad inherente a cualquier artista.)

Se rasca la oreja, el sobaco, la coronilla, se hurga la nariz… Y es del Atleti. ¿Casualidad? Yo creo que no. El equipo del Manzanares ejemplifica como ninguno la personalidad de la selección española. Eso de jugar como nunca y perder como siempre. El eterno quiero y no puedo que de vez en cuando se burla para dar una alegría al respetable. Italia y Alemania nos recuerdan al Milán y al Bayern, pero la selección española nunca había estado a la altura del Real Madrid o el Barça. Eso se acabó. Ya era hora.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué necesitados de alegrías que estamos !
Y qué guapo que es Casillas !!

Cristina

El último peatón dijo...

Si te gusta Casillas, yo tengo familia en Móstoles. A lo mejor podemos intentar un arreglillo...

Anónimo dijo...

Hola, hace poco que leo tu blog y me gusta mucho.
Tienes razón, parece que algunos no entienden que pueda gustarnos un poco el fútbol y no por eso, ser bobos. Todo es compatible con mesura.
De todas formas estos días ver tanta banderita española.....me ha parecido extraño y raro.
Saludos de Antonia.-

satxoska dijo...

bah! apatía ante acontecimiento
a riesgo de asomir la indignación de comprobar que la bandera española es lucida con orgullo sólo si se trata de un acontecimiento deportivo, si es por otra cuestión ya se tiende a enmarkarlo en algún tipo de ideología radikal por parte del que la lleva,
es cuestión de interés