martes, 10 de junio de 2008

Qué bueno soy


Qué bueno estoy siendo.
Qué digo bueno; ¡un santo!
Vista la ruinosa temporada que está protagonizando el ínclito Alonso (recuerdo, para los más fanáticos u olvidadizos, que la anterior tampoco se comió un colín), daban ganas de ir todas las noches en plan pesadilla tunera a cantarle a Lobato que saliera al balcón a llorar sus penas y pedirnos disculpas por su forofismo empalagoso, que nos ha torturado incansablemente durante el último par de años. Me temo que se ha agotado ya el repertorio de excusas: que si Hamilton es más malo que el hombre del saco, que si los jueces son miopes, que si la climatología no acompaña, que si la FIA es corrupta, que si los mecánicos son unos inútiles… Si se pierde, se aguanta el chaparrón, y a callar.
Tampoco me vale la milonga de que el coche de este año es peor que el de sus rivales, sobre todo porque eso significaría que cuando Alonso ganó sus campeonatos lo hizo porque los coches de sus rivales eran peores, y, por tanto, su mérito seguiría siendo nulo.
Pero se ve que Tele 5 es demasiado orgullosa y fanfarrona como para reconocer que alguien en quien se ha gastado sus millones pueda ser un deportista como los demás, corriente y vulgar, de esos que también pierden. Lejos de ello, su fórmula rastrera para curar el fracaso Alonsiano pasa por ignorar los éxitos de los demás.
El domingo, Rafael Nadal ganaba su cuarto Roland Garros consecutivo, una hazaña sólo conseguida hasta hoy por el legendario Borg. Por otra parte, Pau Gasol (también campeón del mundo y también multimillonario) está disputando por primera vez para un español la final de la NBA. Y como no hay dos sin tres, resulta que el ciclista Alberto Contador ha ganado el Giro de Italia, después de haberse proclamado el año pasado vencedor de la última edición del Tour de Francia (algo que no sucedía desde los tiempos de Indurain).
Y ese mismo domingo, la sección de deportes del informativo de Tele 5 se abre con la cantinela rabiosa de costumbre: Hamilton es muy burro y muy malo y muy borde y muy tonto (ya sólo faltará que digan que gana “por negro”; tiempo al tiempo).
Así que me he estado aguantando, pero ya no puedo más.
Sé que en estos días queda mejor meterse con Luis Aragonés, pero me permitiréis que reserve mi agujón para Lobato y toda su camarilla de gacetilleros aduladores y mamporreros, intoxicadores (que diría el difunto Gil y Gil) y sesgadores profesionales.
Dicen que el año que viene la Fórmula 1 se retransmitirá en La Sexta. Esto podría venirle bien a la imagen pública de Fernando Alonso, salvo que el señor Milikito tenga la osadía de tentar a los acérrimos telecinqueros para que se pasen a la competencia. Por favor, señor Aragón, deje a Lobato en Tele 5, que ya le encontrarán un Gran Hermano o un Salsa Rosa para que no se aburra.

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