sábado, 16 de febrero de 2008

Alcorques y otras curiosidades


Ayer tuve la suerte de asistir por primera vez al encuentro Bitácoras y Libros (éste era el quinto que se celebraba), organizado por el gran Palimp, amo y señor del blog Cuchitril Literario.
La cita era en el bar Lletraferit, donde coincidimos un singular regimiento de bloggeros, lectores, escritores, dibujantes, profesores, peatones, ciclistas, escépticos, cinéfilos, bibliófilos y bibliotecarios, todos con la lengua bien entrenada para el coloquio y el alterne dicharachero, sin distinción de edad, raza, sexo, color o nacionalidad, constituyendo un espectro geográfico que abarcaba desde la pampa argentina hasta Viladecans, pasando por la mismísima meseta castellana.
Primero fueron un par de horas de conversación para conocernos mejor (algunos éramos debutantes en la plaza) e intercambiar anécdotas o vivencias sin más pretensión que la de levantar acta de nuestra latente cotidianidad: maternidades expertas y paternidades inminentes, huelgas y madrugones, atascos de tráfico y odiseas peatonales, filias y fobias literarias, pijamas de rayas y empachos templarios… Además, hubo tiempo hasta para aprender alguna que otra curiosidad lingüística, como el origen de la expresión “hacer campana”, que se emplea en Cataluña para referirse a lo mismo que en otros sitios denominan “hacer novillos”, y que al parecer proviene del castigo que los antiguos curas aplicaban a sus alumnos fugitivos, que no era otro que el de obligarles a tocar la campana de la iglesia, imagino que el tiempo suficiente como para que se arrepintieran de su fechoría y les quedaran las manos encallecidas cual picapedrero. También nos enteramos de que existe una palabra específica que da nombre al hoyo que se hace en las aceras (o en cualquier otro lugar) para plantar generalmente un árbol, y que esa palabra es alcorque, y asimismo que hay por ahí quien adorna los alcorques de su barrio con brotes ralos y esperpénticos de hierba plástica.
A continuación nos fuimos a cenar, y después de llenar la barriga llegamos al clímax de la sesión. Los deberes de la velada eran tan sencillos como sugerentes: traer un secreto inconfesable escrito en un pedazo de papel y sin firma, tarea que todos cumplimos como buenos pupilos obedientes. Todos los secretos se introdujeron en una bolsa y, a los postres, Palimp procedió a su lectura, uno por uno, y sin ningún orden ni regla de procedimiento. Para confundir aún más nuestra morbosa curiosidad, se añadieron a la bolsa otros cuatro secretos inventados, en beneficio de la confidencialidad y como vacuna contra la chafardería más eficiente.
El momento de lectura de secretos fue literalmente desternillante. Mucho hemos de agradecerle a Palimp por su impagable escenografía dialéctica, diríase que producto de haber ejercitado el método Stanislavski durante largas sesiones de sobremesa tomatera.
Así, entre “uyuyuys” y “tatatachans”, fue saliendo del saco la ristra de confesiones, todo un tratado informal sobre la miseria humana, la depravación y la idolatría casposa, en un no menos variopinto catálogo de formatos (desde el microrrelato hasta la novela corta, pasando por el modelo “galleta de la suerte de restaurante chino” o el tipo lista de la compra, tachaduras incluidas). Sexo a borbotones: implícito, explícito o alegórico. Misteriosas visitas presuntamente terapéuticas y plusmarcas admirables de promiscuidad. La voluptuosidad ordinaria de Terelu Campos y algún que otro interruptus informativo debido a la afición excesiva por la elipsis narrativa. En suma, un recorrido hilarante desde los oscuros límites de la antropofagia hasta el inabarcable campo semántico de la expresión “curiosidad anal”.
El epílogo, cubata en mano, en el barrio de El Raval, que ya sabemos que nunca duerme.
Si alguien sigue creyendo todavía que “tertuliano” es sinónimo de “pelmazo”, no sabe lo que se pierde.
Gracias a todos por el momentazo, y espero que nos veamos en el próximo.

5 comentarios:

Palimp dijo...

Fue una velada muy divertida... tendremos que repetir :)

letras de arena dijo...

Me estoy leyendo las crónicas del encuentro y me estoy alucinando de lo bien que se complementan todas, cada uno añade un poquito más a la cita y disfruto recordando lo bien que lo pasamos. Yo también me animaré a recogerlo en mi blog.
Encantada de conocerte y hasta la próxima.

C. Martín dijo...

Muy buena la crónica y eso que no has contado lo de..., y lo de..., bueno, eso lo dejamos para la siguiente :-))

Las3Musas dijo...

Buena crónica.

:)

Saludos
musa

Vigo dijo...

Sí, esta crónica creo que la hubiera firmado yo, y me hubiera quedado la mar de satisfecho.
La verdad es que con tertulianos como vosotros es difícil no pasárselo bien.
Nos vemos en la próxima.