martes, 22 de enero de 2008

Recortes

Ya sabéis que de vez en cuando me gusta transitar por los bajos fondos de la información, recorrer los callejones menos iluminados y las pequeñas barriadas alejadas de las ostentosas portadas y los sonoros titulares.
Más allá de Sarkozy y Brunni, Gallardón y Aguirre, Alonso y Hamilton, Obama y Clinton, Zapatero y Rajoy, Chávez y el Rey Juan Carlos, existen parcelas informativas donde se recogen sucesos más o menos curiosos, a veces patéticos o truculentos, otras veces de dudosa credibilidad, pero, al fin y al cabo, son noticias que nos retratan igualmente, o aun más fielmente, pues bien es cierto que si nuestra vida cotidiana hubiera de ser reflejada en un periódico, su ubicación casi segura estaría en las mencionadas zonas marginales, y rara vez ocuparía primeras planas (para bien o para mal, según se mire).
Hoy he recopilado tres de esas joyas escondidas, y os las sirvo aquí en intencionado orden, de la más macabra a la más jocosa, porque tampoco es mi intención dejaros con un mal sabor de boca.

Confiesa que mató a su novia y que la estaba cocinando
Un estadounidense de tan sólo 24 años llamó al servicio de urgencias para confesar que había asesinado a golpes a su novia y que en aquel momento se disponía a cocinar una de sus orejas. Esto ocurrió, mire usted por donde, en Texas, un estado que por culpa del cine ya tenía colgado desde hace tiempo el sambenito de las matanzas carniceras. La policía acudió a casa del joven y comprobó que efectivamente su confesión era cierta. La chica asesinada tenía 21 años. Un espanto.

Un anciano chileno se despierta en medio de su propio velatorio
El protagonista de esta noticia, Felisberto Carrasco (el nombre ya apunta maneras fabulescas, de realismo mágico para arriba), de 81 años, se despertó en el ataúd durante su propio velatorio. Sucedió en Angol, Chile, y por supuesto que no se trata de milagro alguno ni nada que se le parezca. En este caso hablamos de una imperdonable negligencia por parte de sus familiares, quienes decidieron dictaminar su fallecimiento debido, según relata la crónica, “a la baja temperatura e inmovilidad de su cuerpo”. Me imagino a los atribulados parientes echando una moneda al aire y diciendo: “Cara, médico; cruz, funeraria”. Y salió cruz, claro.

Cerda fluorescente transmite modificación genética a sus cochinillos
Reproduzco literalmente: “Una cerda genéticamente modificada en China para brillar en la oscuridad dio a luz dos cochinillos fluorescentes, lo que demuestra que la modificación puede ser hereditaria, informó este miércoles la prensa estatal china. Después de emparejarla con un cerdo ordinario, dio a luz a once cochinillos, dos de los cuales heredaron esta característica”.
La noticia habla por sí sola, pero a mí se me ha ocurrido trasladar algunos de los términos a una conversación cualquiera entre personas que hablan a su vez de otras personas. Concretamente, ¿cómo os sonaría eso de “fue emparejada con un cerdo ordinario”? No hace falta que digáis nombres. A mí también se me ocurren algunos.

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