sábado, 19 de enero de 2008

La basura nostra

Una de mis debilidades cinematográficas es la afición a las películas de gangsters. Este interés filmófilo por las historias de mafiosos provoca asimismo mi curiosidad hacia cualquier noticia relacionada con el mundo del crimen organizado que aparece en los medios de comunicación.
Por ello, era imposible pasar por alto la información recogida estos días por la prensa acerca de la huelga de basureros que ha convertido la ciudad de Nápoles en un monumental vertedero.
Hablar de una conexión entre la basura y la mafia hubiera sonado hasta ayer mismo a esperpento y surrealismo, pero poca broma con el asunto, amigos.
"Para nosotros, la basura es oro", declaró ante el juez uno de los presuntos implicados en esta trama de tráfico de desperdicios.
Da la impresión de que los gangsters tampoco escapan a las enfermizas corrientes de innovación que sufren las organizaciones empresariales en general. Así, los tiempos del alcohol, las apuestas, las joyas o las drogas, quedan desfasados ante la búsqueda de nuevas formas de monopolio criminal.
(Inciso: nótese que escribo gangsters, en lugar de ‘gánsteres’, que es la forma recomendada por la Real Academia. Siento en este caso desairar a la Biblia de nuestra Lengua, pero el término ‘gánsteres’ me suena falso, forzado y artificioso, igual que cuando algún cursi pronuncia “bacalado” o un hortera pide “un martini on the rocks”.)
El metro de Madrid presentaba un panorama bastante parecido durante las últimas semanas del año recién terminado. Que se sepa, en la capital de España no existe ninguna organización mafiosa pareja a la Camorra napolitana. Lo que sí hay (y los últimos acontecimientos políticos así lo han confirmado) es un ambiente propicio para dar sentido a la definición coloquial del término ‘camorra’, a saber: bronca, riña o trifulca; es decir, la guerra Gallardón-Aguirre.
Si la situación en Nápoles no mejora, puede que la mafia local pierda su tradicional apelativo y se termine conociendo como “La Cosa Porca” o “La Costra Nostra”. O a lo mejor la solución al conflicto pasa porque los innegables daños medioambientales derivados de esta huelga lleguen a alertar el espíritu ecológico siempre en alerta del señor Gore, y se presente el susodicho en tierras italianas para imponer la paz y los buenos olores.
Al margen de los detritus napolitanos, la mafia ha aparecido también en los medios gracias a la detención de Calogero Lo Piccolo, hijo del capo Salvatore Lo Piccolo, considerado uno de los sucesores del gran jefe de la Cosa Nostra siciliana Bernardo Provenzano, acusado, entre otros muchos delitos, del tristemente célebre asesinato del juez Falcone.
Provenzano fue detenido hace dos años en una casa de campo cercana a la localidad de (¡¡sorpresa!!) Corleone, en las proximidades de la capital siciliana, Palermo (por si hay alguien que no lo sepa, Corleone es el apellido de la familia protagonista de El Padrino, ya que la patria chica del capo interpretado por Marlon Brando, Don Vito, era precisamente dicho pueblo).
En el momento de su detención tenía 73 años, y era conocido como “El Fantasma de Corleone”, ya que nadie conocía con detalle los rasgos de su fisonomía, y la policía poseía únicamente un retrato-robot realizado unos cuarenta años atrás.
Al parecer, Provenzano tenía en los bolsillos de sus pantalones gran cantidad de papelitos con notas que utilizaba para comunicarse por escrito con sus secuaces, ya que carecía de teléfono, fax, correo electrónico o móvil, con el fin de evitar su localización (cosa que finalmente no consiguió, como puede verse).
En fin, tal vez os aburran a muchos de vosotros estas historias sobre capos y matones. Si no es así, y, del mismo modo que me ocurre a mí, disfrutáis desde la butaca del cine o desde el sofá de vuestro comedor con las peripecias y tragedias de mafiosos sicilianos, hampones irlandeses, traficantes negros o latinos, bandas de Chicago, triadas chinas o camarillas rusas, os sugiero a continuación unos cuantos títulos de obligada visión, por si se os hubiera escapado alguno:

El enemigo público (The public enemy) – William A. Wellman, 1931
Scarface - Howard Hawks, 1932
Chicago, años 30 (Party Girl) – Nicholas Ray, 1958
El Padrino (The Godfather) – Francis Ford Coppola, 1972
Malas calles (Mean streets) – Martin Scorsese, 1973
El Padrino parte II (The Godfather part II) – Francis Ford Coppola, 1974
El precio del poder (Scarface) – Brian de Palma, 1983
Érase una vez en América (Once upon a time in America) – Sergio Leone, 1984
Los intocables de Elliot Ness (The Untouchables) – Brian de Palma, 1987
El clan de los irlandeses (State of grace) – Phil Joanou, 1990
Uno de los nuestros (Goodfellas) – Martin Scorsese, 1990
El Padrino parte III (The Godfather part III) – Francis Ford Coppola, 1990
Muerte entre las flores (Miller’s crossing) – Joel Coen, 1990
Atrapado por su pasado (Carlito’s way) – Brian de Palma, 1993
Una historia del Bronx (A Bronx tale) – Robert de Niro, 1993
Casino – Martin Scorsese, 1995
El funeral (The funeral) – Abel Ferrara, 1995
Donnie Brasco – Mike Newell, 1996
Gangs of New York – Martin Scorsese, 2002
Camino a la perdición (Road to Perdition) – Sam Mendes, 2002
Una historia de violencia (A history of violence) – David Cronenberg, 2005
Election – Johnnie To, 2005
Promesas del este (Eastern promises) – David Cronenberg, 2007

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