lunes, 19 de noviembre de 2007

La verdad vive en la ficción

La nueva película de Brian de Palma, Redacted, pone los pelos de punta, la piel de gallina y los cojoncillos de corbata.
Los pelos de punta, por su estética de falso documental y la crudeza extrema de sus imágenes y diálogos. La piel de gallina, porque sabemos que está inspirada en hechos reales y nos resulta estremecedoramente familiar si la comparamos con las crónicas informativas de un telediario cualquiera. Y los testículos a la altura de la glotis, porque el discurso misántropo y descerebrado de algunos de sus personajes se sabe compartido por personas de carne y hueso, y sin necesidad de tener que cruzar el gran charco hasta los Estados Unidos.
En el año 2006, cuatro soldados estadounidenses destinados en Irak participaron en la violación de una menor y el posterior asesinato de ésta y parte de su familia. Evidentemente, nada de esto fue difundido por los medios de comunicación oficiales o convencionales. De este modo, el objetivo de la película es la denuncia tanto de las atrocidades cometidas por los soldados como de la manipulación de la opinión pública por parte del gobierno norteamericano. “La primera baja de la guerra es la verdad”, afirma uno de los protagonistas al comienzo de la historia. Más claro, imposible.
Por su parte, De Palma sostiene que “Si somos capaces de crear tanto desorden, entonces debemos enfrentarnos a las horrendas imágenes que son las consecuencias de estas acciones. Una vez vistas las imágenes de Vietnam, nuestros ciudadanos protestaron y llevaron ese equivocado conflicto hasta su fin”.
Pensemos que las prestaciones tecnológicas y las posibilidades de los medios informativos se han multiplicado por mil desde los años sesenta hasta nuestros días, y, sin embargo, sigue siendo necesario que determinados artistas recurran a la ficción contestataria para enseñarnos lo que la prensa nos oculta o sesga por sistema (y por amor al poder).
De Palma ya abordó un suceso similar en su película Corazones de Hierro, basada también en un caso de violación cometida por soldados americanos, aunque en aquella ocasión durante la guerra del Vietnam.
Para rodar Redacted, el director se ha nutrido principalmente de material audiovisual recopilado en Internet. Indagó en foros militares, leyó libros, visionó vídeos domésticos de soldados y visitó sus páginas web.
Así, el resultado estético del filme es el mismo que si se hubiera hecho un montaje tipo “recorta y pega” con todo ese material rescatado de la Red. Parece ser que la intención inicial podría haber sido la de realizar un documental compilando dicha información, pero, debido a impedimentos legales, la reproducción de las imágenes reales no hubiera sido viable, así que De Palma se decidió a rodar con actores y alterando algunos datos verídicos, si bien el resultado final es tan efectivo que uno tiene la sensación de estar viendo un auténtico documental.
En mi opinión, estamos ante una de las mejores películas de este veterano director, componente de una generación de cineastas que han sabido compaginar la evidencia de un sello indiscutible de autor con la virtud de saber llegar también a un público numeroso (Scorsese, Eastwood, Coppola, Spielberg, Pollack, Scott, Cimino, Kubrick, Lucas, Stone, Parker…). A lo largo de las tres últimas décadas, estos directores han aportado sus variopintas visiones sobre las dos guerras mundiales, la del Vietnam, la guerra fría, la del Golfo y hasta la de las Galaxias, además de todas sus correspondientes posguerras y secuelas ulteriores.
Pero los tiempos avanzan, y se hace necesario el testimonio de lo más contemporáneo. En este sentido, Redacted está estrechamente emparentada con Camino a Guantánamo (Michael Winterbottom), y también con la reciente Leones por Corderos (Robert Redford) o la celebrada Fahrenheit 9/11 (Michael Moore).
La filmografía de Brian de Palma es ecléctica y está repleta de cumbres y baches, pero su innegable oficio detrás de una cámara compensa no pocas veces sus patinazos, sobre todo a la hora de hacer el balance general de su obra. Me parece que le perjudican su obsesión por Hitchcock y sus veleidades manieristas (esa especie de fijación crónica por batir el Record Guinness del plano-secuencia y el contrapicado), pero sabe como pocos seducir al espectador con su forma de filmar y su inteligente sentido del espectáculo, alejado del infantilismo edulcorado reinante en buena parte del cine actual.
No hay que olvidar que hablamos del autor de Carrie, El precio del poder, Atrapado por su pasado, Los intocables de Elliot Ness, Doble cuerpo y Misión Imposible (también me gustan Misión a Marte y La dalia negra, aunque se le fuera la olla en ambas al llegar al desenlace). Si sumamos la estupenda Redacted a la lista, un mínimo de respeto sí que se merece el chaval, creo yo.

2 comentarios:

Rasgar dijo...

Hola "El último peatón".
Gracias por tu blog. Es interesante.
¿ No te gusta la escena inicial de plano-secuencia de "Ojos de serpiente", aunque sea realmente larga.
De hecho, la escena condiciona el argumento.

El último peatón dijo...

Gracias a ti por visitar el blog y por participar.
Claro que me gusta ese plano-secuencia que comentas, igual que muchas otras de las virguerías técnicas de las que suele hacer gala este director.
Lo único que me sucede con esto es que a veces he tenido la sensación de que De Palma se excede y se recrea demasiado en esos brillantes alardes, hasta el punto de que se repite.
Pero, aun así, me parece un fenómeno el tío.