lunes, 5 de noviembre de 2007

La madre de todas las noticias


Qué cosas. No hará ni dos semanas que os hablé aquí sobre las nuevas conjeturas que ciertos científicos británicos aportaban sobre la muerte de Tuntankamón, concretamente la teoría de que el joven faraón había fallecido como consecuencia de un accidente de caza.
Por si esto no fuera bastante, creo también que os he explicado más de una vez lo primero que se enseñaba a los estudiantes de periodismo en mis años mozos, que no era otra cosa que la manida y elemental fórmula “Perro muerde a hombre no es noticia, pero hombre muerde a perro sí lo es”.
Pues bien, no es que quiera convertir esta ciberacera dialéctica en un espacio monográfico dedicado a las desgracias cinegéticas, pero es que no me resisto a hacerme eco de una información que acabo de leer, presidida por el siguiente titular: “Unos perros hieren de un disparo a un hombre en una partida de caza”.
Voy a descartar la posibilidad de que los chuchos pistoleros fueran en realidad secuaces al servicio de la Mafia, y especializados por tanto en camuflar crímenes bajo la apariencia de sucesos fortuitos.
Asimismo, queda fuera de lugar la opción de que el lamentable contratiempo forme parte de una nueva modalidad de reality show en el que se coloque a un grupo de personas en situaciones límite aún por experimentar, como la de invertir los procesos ancestrales de supervivencia y hacer que sean las bestias las que cacen al hombre, y no al contrario.
Todo parece indicar, por tanto, que la noticia es real como la vida misma.
El singular accidente ocurrió en Iowa, Estados Unidos, el pasado sábado. Un tal James Harris había salido de caza junto a un grupo de amigos para agenciarse unos cuantos faisanes a tiro limpio, quién sabe si con la intención de sorprender a los suyos con un menú innovador el próximo Día de Acción de Gracias, harto ya de tanto pavo.
Según cuentan, Harris consiguió abatir una pieza, pero ésta cayó al otro lado de una valla que debería traspasar si quería recuperarla. Así pues, dejó su arma posada sobre el suelo y se dispuso a brincar por encima de la valla para recoger el trofeo.
La mala fortuna quiso entonces que algunos de los perros que acompañaban a los cazadores pisaran accidentalmente el arma, que se disparó y alcanzó a Harris en la pierna izquierda.
¿Accidente? ¿Solidaridad animal? ¿Ajuste de cuentas encubierto? Cualquiera sabe.
Lo que está claro es que este suceso hace necesaria una renovación del aforismo por excelencia que servía en mis tiempos para definir la condición o no de noticia que pudiera tener un hecho cualquiera.
Ahora quizá sea más propio utilizar la frase “Hombre dispara a perro no es noticia, pero perro dispara a hombre sí lo es”.
Que tomen nota las Facultades de Ciencias de la Información.

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