miércoles, 24 de octubre de 2007

Don Vito Tutankamón


No sé a vosotros, pero a mí la expresión “accidente de caza” me suena irremediablemente a esa forma encubierta y eufemística que emplean los miembros de la Cosa Nostra para referirse a ciertos ajustes de cuentas.
Ignorante de mí, que creía que esto era una práctica más o menos contemporánea, propia de los Corleone y sus antepasados sicilianos, porque, según he leído, unos científicos británicos (desconozco si había algún pariente de Rajoy entre ellos) parecen haber descubierto el enigma de la muerte del faraón Tutankamón, y la causa del fallecimiento no fue otra que el mencionado accidente de caza.
La teoría de estos estudiosos es que el faraón perdió la vida al caer de una carroza mientras cazaba en el desierto. El accidente le habría ocasionado una fractura en la pierna izquierda, por encima de la rodilla, y eso bastó para mandarlo al otro barrio.
Visto a día de hoy, claro está, parece excesivo que alguien pueda morir de eso. Suena más a mitología que a Historia (el talón de Aquiles, la rodilla de Tutankamón…)
El caso es que con esta nueva conjetura se desmiente la tradicional y más interesante teoría de que Tutankamón fue asesinado, conclusión a la que se llegó en 1968, cuando se sometió a la momia a unas sesiones de rayos X que revelaron una inflamación en la base del cráneo producida, según los expertos, a causa de un golpe en la cabeza.
Ahora resulta que un tal Zahi Hawass, que es nada menos que el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, resucita el enigma con su planteamiento del accidente de caza.
Yo no dudo de la fiabilidad de los estudios, faltaría más. Reconozco mi absoluta ignorancia en materia de arqueología, y quizá por eso lo que más me fascina no es el qué, sino el cómo.
O sea, lo de saber ahora la verdad sobre la muerte de Tutankamón, vale, está bien, el saber no ocupa lugar y todo eso, pero lo que realmente me parece sorprendente es que miles de años después del suceso, y con la única ayuda de un cuerpo momificado, haya quien pueda determinar, no sólo las causas naturales o biológicas, sino también las circunstancias espaciales y temporales del fallecimiento.
Me pasa lo mismo con los investigadores del cuerpo de bomberos. Esos señores que acuden tras un incendio al lugar del siniestro y, ante una simple montaña de restos chamuscados, son capaces de determinar si el fuego fue provocado o fortuito, si se inició en el cuarto de baño o a causa de un cigarrillo encendido sobre la cama, si se produjo un cortocircuito o si ardió una cacerola olvidada sobre la cocina… Me parece admirable, en serio.
En fin, que como en el fondo me da igual de qué murió el faraón en cuestión, me voy a quedar con la opción del accidente de caza provocado, que para algo soy fan de El Padrino.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ Hay un accidente de caza en El Padrino ?

El último peatón dijo...

No hay ningún accidente de ese tipo en El Padrino, pero todos los amantes del cine de gangsters sabemos que la expresión "accidente de caza" remite más a la mafia que a la cinegética.