viernes, 30 de mayo de 2008

El mal gusto del macho ibérico

He sintonizado una entrevista a una sexóloga que, entre otras cosas, comentaba el resultado de un estudio de esos que no valen para nada pero que tiene bastante coña.
Según parece, sondearon a hombres y mujeres heterosexuales por separado para saber hasta qué punto tanto unas como otros estarían dispuestos a mantener relaciones con alguien de su mismo sexo, si la alternativa a ello fuese alguien del sexo contrario, pero muy feo.
Para que se vea más claro: se preguntó a las mujeres que, si hubieran de elegir entre liarse con Angelina Jolie o darse un revolcón con Michael Jackson, cuál de las dos opciones escogerían.
La mayoría de las féminas encuestadas se inclinaron por la exuberante y recauchutada esposa de Brad Pitt, argumentando que su criterio se basaba en un concepto de la belleza o el atractivo más allá de la identidad sexual. O sea, que para ellas era tan sencillo como elegir entre el más bello de los dos, algo bastante fácil de dilucidar dados los personajes propuestos.
El caso de los hombres, sin embargo, se resolvió de manera bien distinta. Nosotros damos más importancia al hecho de que la persona con quien nos enrollemos sea mujer. Al parecer, tenemos más prejuicios de cara a mantener incólume nuestra presunción de inocencia ante sospechosas debilidades viriles, y preferimos hembras de todo a cien antes que ser acusados de perder aceite.
Por eso, cuando a los hombres encuestados se les dio a elegir entre Camilla Parker Bowles (tela marinera) o Brad Pitt, eligieron casi unánimemente a la princesa consorte de Gales, a pesar de ser algo así como una fotocopia arrugada de Giorgio Aresu.
Todos los hombres, mujeres, niños, animales, alimañas del desierto e incluso alienígenas saben que Brad Pitt es más guapo que Camilla Parker Bowles (mejor dicho, que Brad Pitt es guapo y la otra no). El problema para nosotros es que sabemos que Pitt es un tío.
Dicho esto, del resultado de este singular estudio se puede concluir que la heterosexualidad masculina es más bien rígida y parece supeditada a determinados principios ancestrales, mientras que la heterosexualidad femenina sería más flexible y menos superficial a la hora de identificar el placer y la belleza.
Mucho habría que hurgar aquí, y este espacio es demasiado pequeño para abarcarlo todo, pero una cosa sí puedo aseguraros: si Brad Pitt tuviera una hermana gemela (y por tanto idéntica a él), no os quepa duda de que todos la elegiríamos a ella en vez de a la señora Parker Bowles.
He ahí el dilema.

P.D.
Ah, claro, queréis saber qué hubiera contestado yo, ¿no es eso? Pues bien, si me hubieran dado a elegir entre Camilla y Brad Pitt, mi respuesta, sin duda alguna, habría sido ésta: "ninguno de los dos".
Y estoy convencido de que hubo más de uno que contestó lo mismo que yo.

6 comentarios:

Palimp dijo...

A mí Brad Pitt me parece guapo, siempre lo he dicho. Eso sí, yo me acortaría con Camila, que algo debe tener para haber conquistado al Carlos.

Además me molesta mucho que se metan con Camila, porque todo el mundo alardea de lo de la belleza interior, pero todo el mundo criticó a Carlos por preferirla a Diana.

El último peatón dijo...

Pues sí. Y eso sin contar con que el príncipe Carlos no es precisamente el doble de Brad Pitt...

letras de arena dijo...

Me ha hecho mucha gracia la entrada de hoy. Me ha hecho reír la foto del machito español; las reflexiones de las preferencias son interesantes y la conclusión del artículo es la que yo y supongo muchos lectores esperábamos: tu opinión sobre lo que hubieras hecho tú. Desde luego la entrada queda magistralmente completa con la opinión de Palimp siempre tan acertado. Mucho alardear de la importancia de "la belleza interior" pero la mayoría de nosotros nos dejamos llevar por la apariencia sin pararnos a pensar qué hay detras.
Un saludo.

El último peatón dijo...

Eso de la belleza interior es más un eufemismo que otra cosa. En lo que sí creo de veras (porque además lo he experimentado) es en que la belleza exterior puede moldearse con el tiempo a medida que conoces a las personas. Es decir, si alguien te resulta progresivamente interesante desde el punto de vista humano o personal, es posible que termines encontrando en esa persona un atractivo físico que te hubiera pasado desapercibido si fuese una desconocida (o si te cayese mal). Maravillas de la imperfección humana.

cacho de pan dijo...

depende lo que podamos o queramos usar de cada uno
si fuera un encuentro para té, camila (supongo que sabe prepararlo)
para tirarme a su lado a ver qué pasa, Brad (siempre y cuando no tengo mal aliento, que todo puede ser. Al fin, sólo lo conozco por fotos inodoras)

Anónimo dijo...

Pues a mí me da lo mismo si se trata de Camila o de Brad. Lo que me importa es el olor. Tanto la polla como el chumino sin lavar pa que tenga olor y sabor fuerte me ponen, sin importar el aspecto físico de la persona.