La
primavera es una estafa. Así lo digo. Ni pincha ni corta, ni come ni deja
comer, ni chicha ni limoná, ni frío ni calor. Menuda mierda. Muchos la asocian
con la llegada del buen tiempo. ¿Qué es buen tiempo? ¿No saber si te helarás o
te asarás? ¿Tener las cuatro estaciones en un mismo día? ¿Amanecer lloviendo,
escalfarse en la sobremesa y tiritar en la cena? ¿Salir por la mañana abrigado
para morir asfixiado a la hora de comer y terminar de agarrar el trancazo a
última hora de la tarde? ¿Tener que hacer una maleta y echar paraguas, jersey,
abrigo, camiseta, bañador, botas camperas y chanclas… y todo por si acaso? Porque en la primavera no
hay certezas. A lo mejor llueve, a lo mejor refresca, a lo mejor pega el sol.
Si te pones al sol, por cierto, o te quemas o te resfrías; para ninguno de los
dos casos va uno preparado, pues no es verano ni invierno. Vale, el invierno es
una putada, hace frío y anochece cuando estás terminando el postre del
almuerzo, pero es más honesto. Frío de día y frío de noche. Sin medias tintas,
sin engaños, sin dobleces. A las claras. Lo mismo que el verano.
Y no cuento las alergias porque servidor no las sufre. Pero también. Que se lo digan a los que se pasan tres meses estornudando y tosiendo y con llorera continua. De los refranes, mejor ni hablar. La primavera la sangre altera. Será por la mala hostia que te entra por no saber qué ponerte. Ah, que es por lo de las hormonas. Pues tampoco. Acudí a un sabio en la materia y me corroboró lo que ya sospechaba. Me dijo: “Yo voy salido todo el año”. Pues eso. Un timo. Ya lo creo. Que venga el verano ya, por favor.
Y no cuento las alergias porque servidor no las sufre. Pero también. Que se lo digan a los que se pasan tres meses estornudando y tosiendo y con llorera continua. De los refranes, mejor ni hablar. La primavera la sangre altera. Será por la mala hostia que te entra por no saber qué ponerte. Ah, que es por lo de las hormonas. Pues tampoco. Acudí a un sabio en la materia y me corroboró lo que ya sospechaba. Me dijo: “Yo voy salido todo el año”. Pues eso. Un timo. Ya lo creo. Que venga el verano ya, por favor.







